Si emprendo un nuevo viaje hacia adentro, como casi todos los dias me pasa, me doy cuenta de que todavía no he soltado algunas cosas.
Hábitos, malos humores, malos amores. La palabra sale sin complicaciones, en teoría todo aparece claro, más todavía falta internalizar.
Creerlo y sentirlo dentro es otra cosa. El velo de la ilusión no ha desaparecido del todo y la realidad, si bien se presenta y se entiende, todavía no ha sido aceptada. Espero, lo espero, aún a costa de saber que no cruzará. Los horarios y más, mucho más, establecieron una distancia imposible de acercar. Nuevas caras, nuevas personas, nuevas sensaciones, las ganas muertas y un abismo que no se acerca. Que pone cada vez más distancia a algo que ya empezó distanciado. Cómo esperar algo que nunca fue real. Pregunta crucial si las hay. Pero me contesto que yo lo sentí, que no lo inventé. Y me respondo que fue irreal, que no fue desde el comienzo. Como querer que sea algo que nunca fue.
Soltar impulsos, soltar el cuerpo, soltar amores no presentes. Remontar vuelo de una vez. Y tal vez pensar en estrellarme, porque eso es probar. El vuelo quizas no se logre de inmediato pero hay que dejar algo atras para volverse a levantar. Y cuando casi creo haberlo dejado, vuelve una vez más, como para recordarme que todavía no es tiempo. O sí. O es un autoboicot. O falta. O tengo miedo. O es la incertidumbre. O vendras. No, eso no jajaa. No vendras. Ni tampoco iré.
Soltar amarras para poder navegar. Soltar y saltar del suelo para poder volar. Nuevos cielos nos esperan, hay nuevos mundos por explorar. Solo animarse a planear, lento y tranquilo a disfrutar. Y parar de vez en cuando a descansar, para empezar el viaje una vez más.
No hay comentarios:
Publicar un comentario