martes, 15 de junio de 2010

Estación: son siete

A qué le temo.
Más que nada a mi misma. A traspasar mis propios límites, a no registrarlos, a hacerme daño. A no poder hacerme cargo de mi misma, a no pararme firme sobre mis pies, a flaquear, a no tolerar los fracasos, a no tener constancia, a rendirme fácilmente, a esperar y querer siempre más, a no saciarme, a no curarme, a desearlo todo.

Qué cosas me dan culpa.
Me da culpa escapar, huir con una mochila, ser intensa, necesitar, desear. Expresar mi deseo. Que éste sea inmenso. Los atracones, el no poder parar. No frenar. Ansiar. Gritar, enojarme, patalear y hacer berrinche.

De qué me averguenzo.
De esconderme, de encerrarme en cuatro paredes a comer. De ser calentona. De expresar toda mi verdad aún a costa de no ser escuchada. De no ser perfecta, de equivocarme.

Qué me causa dolor.
Los fracasos, el hambre, la injusticia. Los amigos y seres queridos que se van. Lo que pierdo. Los amores pasados. El maltrato, el propio digo.

Qué mentiras me digo a mi misma.
Que está "todo bien". Que nada me duele, que todo me resbala. Que he cambiado y mucho. Que ya no tomo ninguna sustancia. Que no tengo bastones. Que sos vos y no yo.

Qué me ilusiona.
Vivir en lo mágico. Amores lejanos. Otras tierras, lo que vendrá, lo que será, lo que seré. Lo que tendré. El futuro.

Qué me ata.
Apegos. Lo material. Vestidos, comida, accesorios, salidas, adornos perennes, el poder, el reconocimiento, el ego, el trabajo, el elogio, la adulación, los temores.

Son siete. Y en cada uno más. Son muchos. Largo el viaje, dura la travesia. Nulo el objetivo. Extenso el proceso, doloroso. Arduo, voluntarioso. Intenso. Muy intenso. Ni sé qué hay allá, allá a lo lejos. Sorprendente, inimaginable, oscuro, colorido, cansador. Lleno de consciencia. Despierto, inquieto, ansioso, aventurado, expandido, incompleto. Liberador.

No hay comentarios:

Publicar un comentario