La emoción que trae consigo la verdad.
Se lo dije. Te lo dije. Me lo dije. Es decir, al reves. Me lo dije, te lo dije, se lo dije. Me y se. Espejos. Al decírselo me lo dije. Me dije la verdad primero y luego pude expresárselo a él. Fue de adentro hacia afuera.
Y algo se liberó. Algo se alivianó en mi espalda. Hay peso todavía, pero de a poco, muy de a poco, algo va cediendo. Eso trae el empezar a decir la verdad? es eso entonces lo que nos aliviana? Es empezar a mirarse, a no manipularse, a no mentirse, a no enredarse? es ahi entonces donde empieza eso que tanto busco, debe ser por ahí entonces. No tengo una respuesta desde la razón, solo es una sensación la que tengo. Tampoco creo animarme a ser tajante. Ya no puedo ser tajante en casi nada. Porque voy cambiando tanto, dia a dia, que los juicios ya no caben en mi boca, porque al emitir un juicio luego en un instante se derrumba. Qué me queda entonces. Expresar lo que siento aqui y ahora, como me enseñó sabiamente Mirna, mi terapeuta. Porque creo que, solo en eso puedo confiar, en ese breve instante del sentir. Eso que dura una milésima de segundo, para luego ser otra cosa. Todo se transforma tan rápido que quisiera estar atentísima a SENTIR. Cada minuto, cada segundo, quisiera no perderme cada instante que siento. Porque se va tan rápido...y supongo que eso es lo que me permitirá el disfrute, sin antes ni después, solo ese breve instante en el presente. Me queda confiar en eso. Pues luego, ahi nomas, puedo cambiar de parecer.
Hoy habló la verdad. También estuvo presente la sensación de quizas, estar equivocándome. Pero demen changuí para eso. Tal vez me equivoque. Y puedo. Y es válido también. Es válido también no acertar. No siempre se acierta, consuélenme por favor. Que me quede luego el trabajo de hacerme cargo, si es que tomé una mala desición. Luego tendré que ser responsable por lo que elegí.
Vale errar, vale acertar, vale temer, vale decir, vale hablar, vale expresar, vale sentir, vale querer, vale querer cariño, vale querer sexo, vale querer compañía, vale la verdad. Vale tirar las cartas sobre la mesa. Y vale también, barajar y dar de nuevo.
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