miércoles, 2 de junio de 2010

Estación: De vez en cuando

De vez en cuando la vida me recuerda que viva. Correr del centro el ombligo, levantar la mirada, dejar lo sombrio.

De vez en cuando la vida se me pone densa. Pesada en la espalda y en la nuca lenta, vacia en el alma, gris en el vestido, seca en la palabra.

De vez en cuando la vida se enrolla y no se desata. Nudos superpuestos dan vueltas en circulos y no hay salida. Hilos sin luz, sin un destello, tejen moradas de quietud espesa. Pero casi siempre, en algún instante, la vida se vuelve a mirarme. Casi siempre cuando entra la parca por algún rincón, por algún salón, casi sin querer y tan de repente como dura el día y llega lo oscuro.

En ese momento la chispa aparece, por miedo a la muerte o a vivir muriendo. Y algo renace, alegre e inquieto, para dar cabida al fuego vital e intenso, que vive conmigo y vive pariendo.

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