Comparto mi carta de hoy:
No pierdas tu vida por aquello que se te va a quitar. Confía en la vida; si confías, sólo entonces podrás abandonar tu conocimiento, sólo entonces puedes poner tu mente a un lado. Con la confianza, se abre algo inmenso. Entonces la vida no es una vida ordinaria; se vuelve llena de Dios, desbordante.
Cuando el corazón es inocente y los muros han desaparecido, quedas unido al infinito. Y no te sientes engañado: No hay nada que se te pueda quitar, ¿porqué tendría uno que tener miedo de que se lo quiten? No se te puede quitar, no hay posibilidad, no puedes perder tu verdadero tesoro.
Osho
¡Ahora es el momento de convertirte en un "saltador al vacío"! Y es esta cualidad de confianza absoluta, sin reservas o redes de seguridad ocultas, lo que el Caballero del Agua nos pide.
Surge un tremendo sentido de excitación si podemos dar el salto y desplazarnos hacia lo desconocido, aunque la idea nos aterre absolutamente. Y cuando confiamos al nivel de un salto cuántico, no hacemos ningún plan elaborado o preparativos. No decimos: "De acuerdo, confía en que sé que hacer ahora, así que dejaré mis cosas en orden, prepararé mi maleta y me la llevaré conmigo." No, damos el salto sin pensar siquiera en lo que va a pasar el momento siguiente. El salto es el punto, junto con la emoción que produce a medida que caemos en el espacio vacío.
La carta aquí nos da un índice, sin embargo, de lo que nos espera en el otro extremo: unos pétalos suaves, rosados,acogedores, algo sabroso... ¡vamos!
Es lo que necesito. Confianza. Un cierto temor me invade al tomar desiciones. Soledad, vacio, comida...temor y exitación. Mezclados, los dos. Y si por fin pudiera confiar en la vida. Y si pudiera "entregarme" y dejarme ser. Si confiara plenamente en que lo que tenga que ser será...si solo pudiera lograrlo. Supongo que viajaría más liviana, sin tanta carga, sin futuro ni pasado. Solo el presente, solo saltar y jugar, disfrutar de eso, de solo eso, sin pensar en lo que más adelante me espera. Porque tal vez no me espere nada, o sí. Quién lo sabe. Pero si hay algo más después de dar el salto, si hay mundos y cielos desconocidos por descubrir. No debería quedarme quieta y paralizada si es asi. Aunque sea por curiosidad estaría bueno saltar, intentar un poco más. Pero ojo, cuidando de no estrolarme. Frenando de vez en cuando. Que no sea un salto brutal, sin red. Suavizar el cuerpo para saltar floja, suelta, despojada. Y alegrarme por el intento, sin esperar más. Que si hay más me tome de sorpresa. Eso quiero.
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