miércoles, 16 de junio de 2010

Estación: cómo te explico

Cómo te explico.
Cómo te digo que ya no sos vos aquel que una vez creí que sí era.
Tal vez hasta te convenga que asi sea. Tal vez lo aceptes así. Tal vez lo supimos siempre. Y en aquel entonces. Y ahora. Quizas uno regresa para corroborar algo que ya sabe. Uno se da cuenta. Pero queda lo que fue, el cariño, la compañía, la confianza, la tibieza del cuerpo, el sexo, tu cara, tu sanidad, tu cordura, tu normalidad.

Pero qué pasa cuando la profundidad no está. Cómo se pide. Se puede pedir o es algo que surge naturalmente. Qué pasa cuando no puedo hablar, cuando no me puedo conectar desde el alma, cuando apenas pasó tiempo y ya parecemos dos extraños mirando TV, hablando de TV, de cosas algo tribiales, tan cotidianas que me abruman, que me aburren, que me empiezan a pesar. Tan reales que no puedo volar, que no se eleva el alma. Que no puedo soñar. Quizas me convenga no ser soñadora, ser más real. Pero no al extremo. Quiero soñar y volar por lo menos una vez al mes. No te pido más, solo de vez en cuando. De vez en cuando hacer una sobremesa, emborracharnos, fumar marihuana y elevarnos. Tan dificil es. Es una pregunta. Lanzada al viento.

Cómo te explico esta soledad. La soledad que deja una desición. Para estar solita sola una vez más.

No hay comentarios:

Publicar un comentario