Siempre digo, que cuando la parca anda cerca me da que pensar.
Puedo elegir, o tener miedo o vivir.
Hablando recién con un querido amigo deciamos que nos da por vivir. Es decir, no andar muerto en vida vio?. Si la muerte de todas formas te viene a buscar. Entonces, para qué esconderse, para qué dejar de lado el disfrute. Tampoco es cuestión de andar coqueteando adrede con ella, sino de aceptar que un dia vendrá, y tal vez no de ningún aviso, simplemente se presente y tengamos que irnos, sin otra cosa que lo que somos, dejando las vestiduras, los alimentos, las joyas, accesorios, dejándote...irnos,asi de livianos como hemos venido al mundo. Y uno se carga tanto en el viaje, para qué, con qué sentido. Si mejor es ir y venir liviano. Si asi nos vamos al fin.
Cuando la parca me venga a buscar querría que me sorprenda alegre, consciente, feliz, dichosa de la vida que me toca, rodeada de amigos que canten y bailen alrededor de mis cenizas. Que bien vividas estarán. Quiero estar llena de vida, en la búsqueda, en el intento, en el tránsito vital. Que la chispa perdura aún en los momentos críticos, porque aún ahi uno aprende.
Si la muerte no existiera qué sentido tendría la vida. Si la oscuridad no se hiciera presente cómo podríamos saber qué es la luz. Si las penas no anduvieran por ahí cómo identificar la alegría. Si hoy no pudiera verme cómo podría verte a vos.
Se ve que todo es parte de lo mismo. Sin uno no hay otro.
Un viaje, no necesariamente nos transporta a otro lugar geográfico. Muchas veces nos toca "viajar adentro". Es en ese lugar donde no necesitamos ni dinero, ni equipaje, ni comida. Es ahí donde se puede viajar liviano. Es esa travesía la que incluso, puede durar una vida entera.
martes, 29 de junio de 2010
lunes, 28 de junio de 2010
Estación: viajar adentro Parte ll
Si emprendo un nuevo viaje hacia adentro, como casi todos los dias me pasa, me doy cuenta de que todavía no he soltado algunas cosas.
Hábitos, malos humores, malos amores. La palabra sale sin complicaciones, en teoría todo aparece claro, más todavía falta internalizar.
Creerlo y sentirlo dentro es otra cosa. El velo de la ilusión no ha desaparecido del todo y la realidad, si bien se presenta y se entiende, todavía no ha sido aceptada. Espero, lo espero, aún a costa de saber que no cruzará. Los horarios y más, mucho más, establecieron una distancia imposible de acercar. Nuevas caras, nuevas personas, nuevas sensaciones, las ganas muertas y un abismo que no se acerca. Que pone cada vez más distancia a algo que ya empezó distanciado. Cómo esperar algo que nunca fue real. Pregunta crucial si las hay. Pero me contesto que yo lo sentí, que no lo inventé. Y me respondo que fue irreal, que no fue desde el comienzo. Como querer que sea algo que nunca fue.
Soltar impulsos, soltar el cuerpo, soltar amores no presentes. Remontar vuelo de una vez. Y tal vez pensar en estrellarme, porque eso es probar. El vuelo quizas no se logre de inmediato pero hay que dejar algo atras para volverse a levantar. Y cuando casi creo haberlo dejado, vuelve una vez más, como para recordarme que todavía no es tiempo. O sí. O es un autoboicot. O falta. O tengo miedo. O es la incertidumbre. O vendras. No, eso no jajaa. No vendras. Ni tampoco iré.
Soltar amarras para poder navegar. Soltar y saltar del suelo para poder volar. Nuevos cielos nos esperan, hay nuevos mundos por explorar. Solo animarse a planear, lento y tranquilo a disfrutar. Y parar de vez en cuando a descansar, para empezar el viaje una vez más.
Hábitos, malos humores, malos amores. La palabra sale sin complicaciones, en teoría todo aparece claro, más todavía falta internalizar.
Creerlo y sentirlo dentro es otra cosa. El velo de la ilusión no ha desaparecido del todo y la realidad, si bien se presenta y se entiende, todavía no ha sido aceptada. Espero, lo espero, aún a costa de saber que no cruzará. Los horarios y más, mucho más, establecieron una distancia imposible de acercar. Nuevas caras, nuevas personas, nuevas sensaciones, las ganas muertas y un abismo que no se acerca. Que pone cada vez más distancia a algo que ya empezó distanciado. Cómo esperar algo que nunca fue real. Pregunta crucial si las hay. Pero me contesto que yo lo sentí, que no lo inventé. Y me respondo que fue irreal, que no fue desde el comienzo. Como querer que sea algo que nunca fue.
Soltar impulsos, soltar el cuerpo, soltar amores no presentes. Remontar vuelo de una vez. Y tal vez pensar en estrellarme, porque eso es probar. El vuelo quizas no se logre de inmediato pero hay que dejar algo atras para volverse a levantar. Y cuando casi creo haberlo dejado, vuelve una vez más, como para recordarme que todavía no es tiempo. O sí. O es un autoboicot. O falta. O tengo miedo. O es la incertidumbre. O vendras. No, eso no jajaa. No vendras. Ni tampoco iré.
Soltar amarras para poder navegar. Soltar y saltar del suelo para poder volar. Nuevos cielos nos esperan, hay nuevos mundos por explorar. Solo animarse a planear, lento y tranquilo a disfrutar. Y parar de vez en cuando a descansar, para empezar el viaje una vez más.
miércoles, 23 de junio de 2010
Estación: viajar adentro parte l
Girarse hacia adentro no es para nada cambiar de dirección. Ir hacia adentro no es para nada un "ir". Girarse hacia dentro significa simplemente que has estado corriendo detrás de este y aquel deseo. Y has estado corriendo y corriendo, y una y otra vez has llegado a la frustración de que cada deseo trae miseria, que no hay plenitud a través del deseo, que nunca llegas a ninguna parte, que la satisfacción es imposible. Al ver esta verdad, que correr detrás de los deseos no te lleva a ninguna parte, te detienes. No se trata de que hagas ningún esfuerzo para detenerte. Si haces algún esfuerzo para detenerte, vuelves otra vez a correr. De una forma sutil aún estás deseando: quizás ahora lo que deseas es no desear.
Si estás haciendo un esfuerzo para ir hacia adentro aún estás yendo fuera. Cualquier esfuerzo sólo puede llevarte hacia afuera, al exterior. ¿Cómo puedes tener un viaje hacia adentro? Tu ya estás ahí, no tiene sentido ir. Cuando el ir se detiene, los viajes desaparecen; cuando los deseos ya no enturbian tu mente, estás adentro, esto es lo que se llama ir hacia adentro, pero no es un girarse en absoluto, es simplemente no salir. Osho
La mujer que aparece en esta imagen tiene una ligera sonrisa en su rostro. En realidad, ella sólo observa las farsas de su mente, sin juzgar, sin tratar de detenerlas, sin identificarse; solamente observa como si pasara tráfico en la carretera, u ondas en la superficie de un pozo. Y las farsas de la mente son mínimamente entretenidas, saltando hacia arriba y hacia abajo y retorciéndose de una y otra forma, tratando de captar tu atención y de meterte en el juego. Desarrollar el don de distanciarse de la mente es una de las más grandes bendiciones. Realmente es todo lo que abarca la meditación. No se trata de cantar un mantra o de repetir una afirmación, sino simplemente de observar, como si la mente perteneciese a alguien diferente. Estás listo para tomar esta distancia ahora y observar el espectáculo sin quedarte atrapado en el drama. Abandónate a la simple libertad de Ir Hacia Adentro cada vez que puedas y la habilidad de la meditación crecerá y profundizará en ti.
Comparto mi carta de hoy y mañana sigo. Hago un break con mi ansiedad de escribir, otro ejercicio que debo practicar con más constancia. Me voy a dormir con la satisfacción de haber frenado mi insaciable deseo de la escritura para continuar mañana. Descansen felices y levántense también asi.
Si estás haciendo un esfuerzo para ir hacia adentro aún estás yendo fuera. Cualquier esfuerzo sólo puede llevarte hacia afuera, al exterior. ¿Cómo puedes tener un viaje hacia adentro? Tu ya estás ahí, no tiene sentido ir. Cuando el ir se detiene, los viajes desaparecen; cuando los deseos ya no enturbian tu mente, estás adentro, esto es lo que se llama ir hacia adentro, pero no es un girarse en absoluto, es simplemente no salir. Osho
La mujer que aparece en esta imagen tiene una ligera sonrisa en su rostro. En realidad, ella sólo observa las farsas de su mente, sin juzgar, sin tratar de detenerlas, sin identificarse; solamente observa como si pasara tráfico en la carretera, u ondas en la superficie de un pozo. Y las farsas de la mente son mínimamente entretenidas, saltando hacia arriba y hacia abajo y retorciéndose de una y otra forma, tratando de captar tu atención y de meterte en el juego. Desarrollar el don de distanciarse de la mente es una de las más grandes bendiciones. Realmente es todo lo que abarca la meditación. No se trata de cantar un mantra o de repetir una afirmación, sino simplemente de observar, como si la mente perteneciese a alguien diferente. Estás listo para tomar esta distancia ahora y observar el espectáculo sin quedarte atrapado en el drama. Abandónate a la simple libertad de Ir Hacia Adentro cada vez que puedas y la habilidad de la meditación crecerá y profundizará en ti.
Comparto mi carta de hoy y mañana sigo. Hago un break con mi ansiedad de escribir, otro ejercicio que debo practicar con más constancia. Me voy a dormir con la satisfacción de haber frenado mi insaciable deseo de la escritura para continuar mañana. Descansen felices y levántense también asi.
Estación: mmmmmm ehhhh nnnnnn sssss
Estaba pensando en algo para escribir.
Y no se me ocurre nada. Nada de nada. Bueno, ésto. Que no es mucho.
Pero no es poco. No lo es porque me doy cuenta de que en estos tiempos, y dichosa de eso soy, mi mente a veces se pone casi en blanco, o en un gris blanquecino diría...y es tan poco cansador, me siento a veces tan liviana por eso.
Cuánta energia gasto en pensar. En vez de sentir. En vez de ser. Pienso y me olvido hasta de ser. Es algo que pasó asi eh, naturalmente, ni me lo propuse, solo que algunos dias, cuando la tranquilidad anda por acá cerca, mi mente se enmudece y deja lugar para otras sensaciones...
Yo, dichosa por eso.
Y no se me ocurre nada. Nada de nada. Bueno, ésto. Que no es mucho.
Pero no es poco. No lo es porque me doy cuenta de que en estos tiempos, y dichosa de eso soy, mi mente a veces se pone casi en blanco, o en un gris blanquecino diría...y es tan poco cansador, me siento a veces tan liviana por eso.
Cuánta energia gasto en pensar. En vez de sentir. En vez de ser. Pienso y me olvido hasta de ser. Es algo que pasó asi eh, naturalmente, ni me lo propuse, solo que algunos dias, cuando la tranquilidad anda por acá cerca, mi mente se enmudece y deja lugar para otras sensaciones...
Yo, dichosa por eso.
lunes, 21 de junio de 2010
Estación: 21 Junio 2010
La emoción que trae consigo la verdad.
Se lo dije. Te lo dije. Me lo dije. Es decir, al reves. Me lo dije, te lo dije, se lo dije. Me y se. Espejos. Al decírselo me lo dije. Me dije la verdad primero y luego pude expresárselo a él. Fue de adentro hacia afuera.
Y algo se liberó. Algo se alivianó en mi espalda. Hay peso todavía, pero de a poco, muy de a poco, algo va cediendo. Eso trae el empezar a decir la verdad? es eso entonces lo que nos aliviana? Es empezar a mirarse, a no manipularse, a no mentirse, a no enredarse? es ahi entonces donde empieza eso que tanto busco, debe ser por ahí entonces. No tengo una respuesta desde la razón, solo es una sensación la que tengo. Tampoco creo animarme a ser tajante. Ya no puedo ser tajante en casi nada. Porque voy cambiando tanto, dia a dia, que los juicios ya no caben en mi boca, porque al emitir un juicio luego en un instante se derrumba. Qué me queda entonces. Expresar lo que siento aqui y ahora, como me enseñó sabiamente Mirna, mi terapeuta. Porque creo que, solo en eso puedo confiar, en ese breve instante del sentir. Eso que dura una milésima de segundo, para luego ser otra cosa. Todo se transforma tan rápido que quisiera estar atentísima a SENTIR. Cada minuto, cada segundo, quisiera no perderme cada instante que siento. Porque se va tan rápido...y supongo que eso es lo que me permitirá el disfrute, sin antes ni después, solo ese breve instante en el presente. Me queda confiar en eso. Pues luego, ahi nomas, puedo cambiar de parecer.
Hoy habló la verdad. También estuvo presente la sensación de quizas, estar equivocándome. Pero demen changuí para eso. Tal vez me equivoque. Y puedo. Y es válido también. Es válido también no acertar. No siempre se acierta, consuélenme por favor. Que me quede luego el trabajo de hacerme cargo, si es que tomé una mala desición. Luego tendré que ser responsable por lo que elegí.
Vale errar, vale acertar, vale temer, vale decir, vale hablar, vale expresar, vale sentir, vale querer, vale querer cariño, vale querer sexo, vale querer compañía, vale la verdad. Vale tirar las cartas sobre la mesa. Y vale también, barajar y dar de nuevo.
Se lo dije. Te lo dije. Me lo dije. Es decir, al reves. Me lo dije, te lo dije, se lo dije. Me y se. Espejos. Al decírselo me lo dije. Me dije la verdad primero y luego pude expresárselo a él. Fue de adentro hacia afuera.
Y algo se liberó. Algo se alivianó en mi espalda. Hay peso todavía, pero de a poco, muy de a poco, algo va cediendo. Eso trae el empezar a decir la verdad? es eso entonces lo que nos aliviana? Es empezar a mirarse, a no manipularse, a no mentirse, a no enredarse? es ahi entonces donde empieza eso que tanto busco, debe ser por ahí entonces. No tengo una respuesta desde la razón, solo es una sensación la que tengo. Tampoco creo animarme a ser tajante. Ya no puedo ser tajante en casi nada. Porque voy cambiando tanto, dia a dia, que los juicios ya no caben en mi boca, porque al emitir un juicio luego en un instante se derrumba. Qué me queda entonces. Expresar lo que siento aqui y ahora, como me enseñó sabiamente Mirna, mi terapeuta. Porque creo que, solo en eso puedo confiar, en ese breve instante del sentir. Eso que dura una milésima de segundo, para luego ser otra cosa. Todo se transforma tan rápido que quisiera estar atentísima a SENTIR. Cada minuto, cada segundo, quisiera no perderme cada instante que siento. Porque se va tan rápido...y supongo que eso es lo que me permitirá el disfrute, sin antes ni después, solo ese breve instante en el presente. Me queda confiar en eso. Pues luego, ahi nomas, puedo cambiar de parecer.
Hoy habló la verdad. También estuvo presente la sensación de quizas, estar equivocándome. Pero demen changuí para eso. Tal vez me equivoque. Y puedo. Y es válido también. Es válido también no acertar. No siempre se acierta, consuélenme por favor. Que me quede luego el trabajo de hacerme cargo, si es que tomé una mala desición. Luego tendré que ser responsable por lo que elegí.
Vale errar, vale acertar, vale temer, vale decir, vale hablar, vale expresar, vale sentir, vale querer, vale querer cariño, vale querer sexo, vale querer compañía, vale la verdad. Vale tirar las cartas sobre la mesa. Y vale también, barajar y dar de nuevo.
Estaciòn: "ùltimo tren"
Còmo te digo.
Te digo:
Que mi miedo en realidad, y ahora lo puedo registrar, es porque ya no siento lo mismo. Que mi miedo en realidad era porque no sos vos, soy yo...y entiendo que patear la pelota no es soluciòn, sino hacerse cargo, un cargo que me resulta pesado. Y prefiero la liviandad, aun a costa de equivocarme.
Eso sì, si lo hago, tengo que hacerme cargo. De mis desiciones, de mi posible equivocaciòn. Y sè que sos un buen hombre, alguien real, presente, cariñoso, normal. Pero aùn asi siento en mi aqui y ahora que no sos vos. No lo puedo forzar, no lo siento. Quiero seguir. Quiero conocer. Ver otros cielos. Elegir. No subir asi nomas, no sentir que pierdo y envejezco y por eso solamente subir. No quiero elegir la enfermedad ni el sìndrome del "ùltimo tren".
Te digo:
Que mi miedo en realidad, y ahora lo puedo registrar, es porque ya no siento lo mismo. Que mi miedo en realidad era porque no sos vos, soy yo...y entiendo que patear la pelota no es soluciòn, sino hacerse cargo, un cargo que me resulta pesado. Y prefiero la liviandad, aun a costa de equivocarme.
Eso sì, si lo hago, tengo que hacerme cargo. De mis desiciones, de mi posible equivocaciòn. Y sè que sos un buen hombre, alguien real, presente, cariñoso, normal. Pero aùn asi siento en mi aqui y ahora que no sos vos. No lo puedo forzar, no lo siento. Quiero seguir. Quiero conocer. Ver otros cielos. Elegir. No subir asi nomas, no sentir que pierdo y envejezco y por eso solamente subir. No quiero elegir la enfermedad ni el sìndrome del "ùltimo tren".
domingo, 20 de junio de 2010
Estación: confianza
Comparto mi carta de hoy:
No pierdas tu vida por aquello que se te va a quitar. Confía en la vida; si confías, sólo entonces podrás abandonar tu conocimiento, sólo entonces puedes poner tu mente a un lado. Con la confianza, se abre algo inmenso. Entonces la vida no es una vida ordinaria; se vuelve llena de Dios, desbordante.
Cuando el corazón es inocente y los muros han desaparecido, quedas unido al infinito. Y no te sientes engañado: No hay nada que se te pueda quitar, ¿porqué tendría uno que tener miedo de que se lo quiten? No se te puede quitar, no hay posibilidad, no puedes perder tu verdadero tesoro.
Osho
¡Ahora es el momento de convertirte en un "saltador al vacío"! Y es esta cualidad de confianza absoluta, sin reservas o redes de seguridad ocultas, lo que el Caballero del Agua nos pide.
Surge un tremendo sentido de excitación si podemos dar el salto y desplazarnos hacia lo desconocido, aunque la idea nos aterre absolutamente. Y cuando confiamos al nivel de un salto cuántico, no hacemos ningún plan elaborado o preparativos. No decimos: "De acuerdo, confía en que sé que hacer ahora, así que dejaré mis cosas en orden, prepararé mi maleta y me la llevaré conmigo." No, damos el salto sin pensar siquiera en lo que va a pasar el momento siguiente. El salto es el punto, junto con la emoción que produce a medida que caemos en el espacio vacío.
La carta aquí nos da un índice, sin embargo, de lo que nos espera en el otro extremo: unos pétalos suaves, rosados,acogedores, algo sabroso... ¡vamos!
Es lo que necesito. Confianza. Un cierto temor me invade al tomar desiciones. Soledad, vacio, comida...temor y exitación. Mezclados, los dos. Y si por fin pudiera confiar en la vida. Y si pudiera "entregarme" y dejarme ser. Si confiara plenamente en que lo que tenga que ser será...si solo pudiera lograrlo. Supongo que viajaría más liviana, sin tanta carga, sin futuro ni pasado. Solo el presente, solo saltar y jugar, disfrutar de eso, de solo eso, sin pensar en lo que más adelante me espera. Porque tal vez no me espere nada, o sí. Quién lo sabe. Pero si hay algo más después de dar el salto, si hay mundos y cielos desconocidos por descubrir. No debería quedarme quieta y paralizada si es asi. Aunque sea por curiosidad estaría bueno saltar, intentar un poco más. Pero ojo, cuidando de no estrolarme. Frenando de vez en cuando. Que no sea un salto brutal, sin red. Suavizar el cuerpo para saltar floja, suelta, despojada. Y alegrarme por el intento, sin esperar más. Que si hay más me tome de sorpresa. Eso quiero.
No pierdas tu vida por aquello que se te va a quitar. Confía en la vida; si confías, sólo entonces podrás abandonar tu conocimiento, sólo entonces puedes poner tu mente a un lado. Con la confianza, se abre algo inmenso. Entonces la vida no es una vida ordinaria; se vuelve llena de Dios, desbordante.
Cuando el corazón es inocente y los muros han desaparecido, quedas unido al infinito. Y no te sientes engañado: No hay nada que se te pueda quitar, ¿porqué tendría uno que tener miedo de que se lo quiten? No se te puede quitar, no hay posibilidad, no puedes perder tu verdadero tesoro.
Osho
¡Ahora es el momento de convertirte en un "saltador al vacío"! Y es esta cualidad de confianza absoluta, sin reservas o redes de seguridad ocultas, lo que el Caballero del Agua nos pide.
Surge un tremendo sentido de excitación si podemos dar el salto y desplazarnos hacia lo desconocido, aunque la idea nos aterre absolutamente. Y cuando confiamos al nivel de un salto cuántico, no hacemos ningún plan elaborado o preparativos. No decimos: "De acuerdo, confía en que sé que hacer ahora, así que dejaré mis cosas en orden, prepararé mi maleta y me la llevaré conmigo." No, damos el salto sin pensar siquiera en lo que va a pasar el momento siguiente. El salto es el punto, junto con la emoción que produce a medida que caemos en el espacio vacío.
La carta aquí nos da un índice, sin embargo, de lo que nos espera en el otro extremo: unos pétalos suaves, rosados,acogedores, algo sabroso... ¡vamos!
Es lo que necesito. Confianza. Un cierto temor me invade al tomar desiciones. Soledad, vacio, comida...temor y exitación. Mezclados, los dos. Y si por fin pudiera confiar en la vida. Y si pudiera "entregarme" y dejarme ser. Si confiara plenamente en que lo que tenga que ser será...si solo pudiera lograrlo. Supongo que viajaría más liviana, sin tanta carga, sin futuro ni pasado. Solo el presente, solo saltar y jugar, disfrutar de eso, de solo eso, sin pensar en lo que más adelante me espera. Porque tal vez no me espere nada, o sí. Quién lo sabe. Pero si hay algo más después de dar el salto, si hay mundos y cielos desconocidos por descubrir. No debería quedarme quieta y paralizada si es asi. Aunque sea por curiosidad estaría bueno saltar, intentar un poco más. Pero ojo, cuidando de no estrolarme. Frenando de vez en cuando. Que no sea un salto brutal, sin red. Suavizar el cuerpo para saltar floja, suelta, despojada. Y alegrarme por el intento, sin esperar más. Que si hay más me tome de sorpresa. Eso quiero.
jueves, 17 de junio de 2010
Estación: Madurar
Solamente si tu meditación te ha traído una luz que brilla cada noche, la muerte no será una muerte para ti sino una puerta a lo divino. Con la luz en tu corazón, la muerte se transforma en una puerta y entras en el espíritu universal; te vuelves uno con el océano y, a menos que conozcas la experiencia oceánica, has vivido en vano. "Ahora" es siempre el momento, y la fruta siempre está madura. Tú sólo necesitas acumular valor para entrar en tu bosque interior. La fruta siempre está madura y el tiempo siempre es el tiempo adecuado. No existe la inoportunidad.
Cuando el fruto está maduro, cae del árbol por sí mismo. En un momento pende de las ramas del árbol, llena de jugo. Al siguiente momento cae, no porque se le haya forzado a caer, o porque haya hecho el esfuerzo de desprenderse, sino porque el árbol ha reconocido su madurez y simplemente la suelta. Cuando esta carta aparece en una lectura indica que estás listo para compartir tus riquezas interiores, tu "néctar". Todo lo que necesitas es relajarte precisamente donde estás y estar dispuesto a que suceda. Este compartir de ti mismo, esta expresión de tu creatividad puede venir de muchas formas: en tu trabajo, en tus relaciones, en tus experiencias cotidianas. No se requiere de ninguna preparación o esfuerzo de tu parte. Simplemente es el momento apropiado.
Cuando la muerte es una puerta a lo divino. Pero resisto. Y resistir duele. Me resisto a crecer. Al pedo porque crezco igual, solo hago que el proceso sea doloroso en vez de relajarme y dejar que pase. Tener confianza en la vida. En lo que deba ser. Dejar ser. Dejarme ser. Lo repito una vez más, como queriendo convencerme de que así debe ser. Dejar la niña, que muera la niña que fui y aparezca la mujer. La que me gustaria ser. Soltar, saludar y agradecer a esa pequeña, insegura, apegada, poco libre, empastillada, angurrienta, inquieta, sociable, dulce. Decirle adios sabiendo que podré charlar con ella cuando me venga en ganas, conversar, contarle cómo me va ahora, ahora que ya he madurado un poco, que ha pasado tiempo, que empiezo a ser consciente, a elegir. Ya no eligen por mi. Ahora soy yo. Elijo yo. Y la niña que fui puede sentirse orgullosa, aún cuando a veces la mujer erre su camino, se eche atras, tenga miedo. Es mujer. Será mujer cuando deba ser. Asi, sin esfuerzo, cuando sea tiempo de que la fruta madure y por su propia fuerza esté lista para caer. Para morir y luego nacer.
Cuando el fruto está maduro, cae del árbol por sí mismo. En un momento pende de las ramas del árbol, llena de jugo. Al siguiente momento cae, no porque se le haya forzado a caer, o porque haya hecho el esfuerzo de desprenderse, sino porque el árbol ha reconocido su madurez y simplemente la suelta. Cuando esta carta aparece en una lectura indica que estás listo para compartir tus riquezas interiores, tu "néctar". Todo lo que necesitas es relajarte precisamente donde estás y estar dispuesto a que suceda. Este compartir de ti mismo, esta expresión de tu creatividad puede venir de muchas formas: en tu trabajo, en tus relaciones, en tus experiencias cotidianas. No se requiere de ninguna preparación o esfuerzo de tu parte. Simplemente es el momento apropiado.
Cuando la muerte es una puerta a lo divino. Pero resisto. Y resistir duele. Me resisto a crecer. Al pedo porque crezco igual, solo hago que el proceso sea doloroso en vez de relajarme y dejar que pase. Tener confianza en la vida. En lo que deba ser. Dejar ser. Dejarme ser. Lo repito una vez más, como queriendo convencerme de que así debe ser. Dejar la niña, que muera la niña que fui y aparezca la mujer. La que me gustaria ser. Soltar, saludar y agradecer a esa pequeña, insegura, apegada, poco libre, empastillada, angurrienta, inquieta, sociable, dulce. Decirle adios sabiendo que podré charlar con ella cuando me venga en ganas, conversar, contarle cómo me va ahora, ahora que ya he madurado un poco, que ha pasado tiempo, que empiezo a ser consciente, a elegir. Ya no eligen por mi. Ahora soy yo. Elijo yo. Y la niña que fui puede sentirse orgullosa, aún cuando a veces la mujer erre su camino, se eche atras, tenga miedo. Es mujer. Será mujer cuando deba ser. Asi, sin esfuerzo, cuando sea tiempo de que la fruta madure y por su propia fuerza esté lista para caer. Para morir y luego nacer.
miércoles, 16 de junio de 2010
Estación: cómo te explico
Cómo te explico.
Cómo te digo que ya no sos vos aquel que una vez creí que sí era.
Tal vez hasta te convenga que asi sea. Tal vez lo aceptes así. Tal vez lo supimos siempre. Y en aquel entonces. Y ahora. Quizas uno regresa para corroborar algo que ya sabe. Uno se da cuenta. Pero queda lo que fue, el cariño, la compañía, la confianza, la tibieza del cuerpo, el sexo, tu cara, tu sanidad, tu cordura, tu normalidad.
Pero qué pasa cuando la profundidad no está. Cómo se pide. Se puede pedir o es algo que surge naturalmente. Qué pasa cuando no puedo hablar, cuando no me puedo conectar desde el alma, cuando apenas pasó tiempo y ya parecemos dos extraños mirando TV, hablando de TV, de cosas algo tribiales, tan cotidianas que me abruman, que me aburren, que me empiezan a pesar. Tan reales que no puedo volar, que no se eleva el alma. Que no puedo soñar. Quizas me convenga no ser soñadora, ser más real. Pero no al extremo. Quiero soñar y volar por lo menos una vez al mes. No te pido más, solo de vez en cuando. De vez en cuando hacer una sobremesa, emborracharnos, fumar marihuana y elevarnos. Tan dificil es. Es una pregunta. Lanzada al viento.
Cómo te explico esta soledad. La soledad que deja una desición. Para estar solita sola una vez más.
Cómo te digo que ya no sos vos aquel que una vez creí que sí era.
Tal vez hasta te convenga que asi sea. Tal vez lo aceptes así. Tal vez lo supimos siempre. Y en aquel entonces. Y ahora. Quizas uno regresa para corroborar algo que ya sabe. Uno se da cuenta. Pero queda lo que fue, el cariño, la compañía, la confianza, la tibieza del cuerpo, el sexo, tu cara, tu sanidad, tu cordura, tu normalidad.
Pero qué pasa cuando la profundidad no está. Cómo se pide. Se puede pedir o es algo que surge naturalmente. Qué pasa cuando no puedo hablar, cuando no me puedo conectar desde el alma, cuando apenas pasó tiempo y ya parecemos dos extraños mirando TV, hablando de TV, de cosas algo tribiales, tan cotidianas que me abruman, que me aburren, que me empiezan a pesar. Tan reales que no puedo volar, que no se eleva el alma. Que no puedo soñar. Quizas me convenga no ser soñadora, ser más real. Pero no al extremo. Quiero soñar y volar por lo menos una vez al mes. No te pido más, solo de vez en cuando. De vez en cuando hacer una sobremesa, emborracharnos, fumar marihuana y elevarnos. Tan dificil es. Es una pregunta. Lanzada al viento.
Cómo te explico esta soledad. La soledad que deja una desición. Para estar solita sola una vez más.
martes, 15 de junio de 2010
Estación: son siete
A qué le temo.
Más que nada a mi misma. A traspasar mis propios límites, a no registrarlos, a hacerme daño. A no poder hacerme cargo de mi misma, a no pararme firme sobre mis pies, a flaquear, a no tolerar los fracasos, a no tener constancia, a rendirme fácilmente, a esperar y querer siempre más, a no saciarme, a no curarme, a desearlo todo.
Qué cosas me dan culpa.
Me da culpa escapar, huir con una mochila, ser intensa, necesitar, desear. Expresar mi deseo. Que éste sea inmenso. Los atracones, el no poder parar. No frenar. Ansiar. Gritar, enojarme, patalear y hacer berrinche.
De qué me averguenzo.
De esconderme, de encerrarme en cuatro paredes a comer. De ser calentona. De expresar toda mi verdad aún a costa de no ser escuchada. De no ser perfecta, de equivocarme.
Qué me causa dolor.
Los fracasos, el hambre, la injusticia. Los amigos y seres queridos que se van. Lo que pierdo. Los amores pasados. El maltrato, el propio digo.
Qué mentiras me digo a mi misma.
Que está "todo bien". Que nada me duele, que todo me resbala. Que he cambiado y mucho. Que ya no tomo ninguna sustancia. Que no tengo bastones. Que sos vos y no yo.
Qué me ilusiona.
Vivir en lo mágico. Amores lejanos. Otras tierras, lo que vendrá, lo que será, lo que seré. Lo que tendré. El futuro.
Qué me ata.
Apegos. Lo material. Vestidos, comida, accesorios, salidas, adornos perennes, el poder, el reconocimiento, el ego, el trabajo, el elogio, la adulación, los temores.
Son siete. Y en cada uno más. Son muchos. Largo el viaje, dura la travesia. Nulo el objetivo. Extenso el proceso, doloroso. Arduo, voluntarioso. Intenso. Muy intenso. Ni sé qué hay allá, allá a lo lejos. Sorprendente, inimaginable, oscuro, colorido, cansador. Lleno de consciencia. Despierto, inquieto, ansioso, aventurado, expandido, incompleto. Liberador.
Más que nada a mi misma. A traspasar mis propios límites, a no registrarlos, a hacerme daño. A no poder hacerme cargo de mi misma, a no pararme firme sobre mis pies, a flaquear, a no tolerar los fracasos, a no tener constancia, a rendirme fácilmente, a esperar y querer siempre más, a no saciarme, a no curarme, a desearlo todo.
Qué cosas me dan culpa.
Me da culpa escapar, huir con una mochila, ser intensa, necesitar, desear. Expresar mi deseo. Que éste sea inmenso. Los atracones, el no poder parar. No frenar. Ansiar. Gritar, enojarme, patalear y hacer berrinche.
De qué me averguenzo.
De esconderme, de encerrarme en cuatro paredes a comer. De ser calentona. De expresar toda mi verdad aún a costa de no ser escuchada. De no ser perfecta, de equivocarme.
Qué me causa dolor.
Los fracasos, el hambre, la injusticia. Los amigos y seres queridos que se van. Lo que pierdo. Los amores pasados. El maltrato, el propio digo.
Qué mentiras me digo a mi misma.
Que está "todo bien". Que nada me duele, que todo me resbala. Que he cambiado y mucho. Que ya no tomo ninguna sustancia. Que no tengo bastones. Que sos vos y no yo.
Qué me ilusiona.
Vivir en lo mágico. Amores lejanos. Otras tierras, lo que vendrá, lo que será, lo que seré. Lo que tendré. El futuro.
Qué me ata.
Apegos. Lo material. Vestidos, comida, accesorios, salidas, adornos perennes, el poder, el reconocimiento, el ego, el trabajo, el elogio, la adulación, los temores.
Son siete. Y en cada uno más. Son muchos. Largo el viaje, dura la travesia. Nulo el objetivo. Extenso el proceso, doloroso. Arduo, voluntarioso. Intenso. Muy intenso. Ni sé qué hay allá, allá a lo lejos. Sorprendente, inimaginable, oscuro, colorido, cansador. Lleno de consciencia. Despierto, inquieto, ansioso, aventurado, expandido, incompleto. Liberador.
lunes, 14 de junio de 2010
Estación qué lindo suena todo
"Estar en el "vacío" puede ser desorientador. No hay nada a qué aferrarse. Sin embargo, fue este estado de potencialidad el que existió antes de que se creara el universo.
Todo lo que puedes hacer es relajarte en esta vacuidad,caer en el silencio entre palabras, observar este espacio entre la respiración que entra y qu ...e sale y atesorar cada momento de la experiencia. Algo sagrado está a punto de nacer."
Ah sí. Como si fuera tan fácil. Qué lindo suena, qué dificil internalizarlo.
Trato y trato. Hago esfuerzo por comprender. Como siempre, mi mente va mucho más rápido que mi corazón. Error. La cosa viene por el lado del sentir. SENTIRME, REGISTRARME, OBSERVARME. Todo con ME. Conmigo. Para después poder hacerlo con vos. Cómo te observo si antes no puedo hacerlo conmigo. Cómo te siento, cómo te registro, si a duras penas lo logro conmigo. Esto sí que es casi lógico. No casi, es lógico. Porque cada vez que me predispongo a observar mi adentro, nace algo sagrado. Es la consciencia. Qué se yo mirá, ésto de ser cada dia más consciente tiene sus cosas. Por un lado es como que te vas dando cuenta de casi todo. De porqué te pasa ésto, y no aquello, de porqué actuas así, y no asá, de porqué repetis esta historia, y la otra. Pero te andas analizando todo el tiempo y te juro que a veces me dan ganas de hacerme bien la boluda, como que no veo nada...pero ni modo como dice un amigo mexicano. Una vez que entraste agarrate, no volves más. Porque hasta te das cuenta de cuando te estas haciendo la tonta. Ya no hay escondite, no hay disfraz, desaparecen las caretas. No jugas a las escondidas nunca más con vos misma.
Lo prefiero. Prefiero eso a estar anestesiada. A estar dormida, como zombie por la vida. Mil veces, aunque sea más trabajoso, aunque me demanda mucho esfuerzo psíquico. Prefiero eso a perderme.
Todo lo que puedes hacer es relajarte en esta vacuidad,caer en el silencio entre palabras, observar este espacio entre la respiración que entra y qu ...e sale y atesorar cada momento de la experiencia. Algo sagrado está a punto de nacer."
Ah sí. Como si fuera tan fácil. Qué lindo suena, qué dificil internalizarlo.
Trato y trato. Hago esfuerzo por comprender. Como siempre, mi mente va mucho más rápido que mi corazón. Error. La cosa viene por el lado del sentir. SENTIRME, REGISTRARME, OBSERVARME. Todo con ME. Conmigo. Para después poder hacerlo con vos. Cómo te observo si antes no puedo hacerlo conmigo. Cómo te siento, cómo te registro, si a duras penas lo logro conmigo. Esto sí que es casi lógico. No casi, es lógico. Porque cada vez que me predispongo a observar mi adentro, nace algo sagrado. Es la consciencia. Qué se yo mirá, ésto de ser cada dia más consciente tiene sus cosas. Por un lado es como que te vas dando cuenta de casi todo. De porqué te pasa ésto, y no aquello, de porqué actuas así, y no asá, de porqué repetis esta historia, y la otra. Pero te andas analizando todo el tiempo y te juro que a veces me dan ganas de hacerme bien la boluda, como que no veo nada...pero ni modo como dice un amigo mexicano. Una vez que entraste agarrate, no volves más. Porque hasta te das cuenta de cuando te estas haciendo la tonta. Ya no hay escondite, no hay disfraz, desaparecen las caretas. No jugas a las escondidas nunca más con vos misma.
Lo prefiero. Prefiero eso a estar anestesiada. A estar dormida, como zombie por la vida. Mil veces, aunque sea más trabajoso, aunque me demanda mucho esfuerzo psíquico. Prefiero eso a perderme.
sábado, 12 de junio de 2010
Estación qué queres
Quiero extralimitarme limitándome.
Quiero poetas que no sean solitarios y amores lejanos que estén cerca.
Quiero mantenerte como una ilusión pero que seas real.
Quiero motonetas que sean bicicletas y a la vez que vuelen.
Quiero amar sin límites pero sin desintegrarme.
Quiero ser flaca sin pastillas. Quiero que sea de noche pero con sol.
Quiero una cama dos plazas pero conservar la de una. Quiero compartir mi casa manteniendo un cuarto por si el aburrimiento me abruma. Quiero ser ligera pero andar despacio. Quiero hijos pero no sé si criarlos. Quiero casarme sin papeles. Quiero rutina y no ser rutinaria. Quiero sentar cabeza en la aventura. Quiero viajar y llegar. Partir y regresar.
Quiero vivir pero morir cada tanto para poder resucitar luego. Quiero ser extrovertida pero ensimismada. Quiero comer todo y comer de vez en cuando.
Quiero deseos pero no morir deseando. Quiero trabajar pero jubilarme. Quiero gastar sin gastar. Quiero intercambiar ideas sin perder las mias. Quiero crear y crearme manteniendo lo viejo. Quiero ser nueva cada dia sin envejecer. Quiero ser niña y adulta. Quiero ser alegre aún sin sonreir. Quiero la locura con cordura. Lo quiero a él pero que a veces no sea él sino él. Quiero una familia y me quiero sola. Quiero libertad sin tanta responsabilidad. Quiero ser libre pero comprometerme. Quiero la luz y a veces busco la oscuridad, para transformarla luego en luz. Quiero una meta pero sin esfuerzo. Quiero ser yo aunque a veces me gustaría ser otra. Quiero irme lejos quedándome.
Qué queres. Lo quiero todo.
Quiero poetas que no sean solitarios y amores lejanos que estén cerca.
Quiero mantenerte como una ilusión pero que seas real.
Quiero motonetas que sean bicicletas y a la vez que vuelen.
Quiero amar sin límites pero sin desintegrarme.
Quiero ser flaca sin pastillas. Quiero que sea de noche pero con sol.
Quiero una cama dos plazas pero conservar la de una. Quiero compartir mi casa manteniendo un cuarto por si el aburrimiento me abruma. Quiero ser ligera pero andar despacio. Quiero hijos pero no sé si criarlos. Quiero casarme sin papeles. Quiero rutina y no ser rutinaria. Quiero sentar cabeza en la aventura. Quiero viajar y llegar. Partir y regresar.
Quiero vivir pero morir cada tanto para poder resucitar luego. Quiero ser extrovertida pero ensimismada. Quiero comer todo y comer de vez en cuando.
Quiero deseos pero no morir deseando. Quiero trabajar pero jubilarme. Quiero gastar sin gastar. Quiero intercambiar ideas sin perder las mias. Quiero crear y crearme manteniendo lo viejo. Quiero ser nueva cada dia sin envejecer. Quiero ser niña y adulta. Quiero ser alegre aún sin sonreir. Quiero la locura con cordura. Lo quiero a él pero que a veces no sea él sino él. Quiero una familia y me quiero sola. Quiero libertad sin tanta responsabilidad. Quiero ser libre pero comprometerme. Quiero la luz y a veces busco la oscuridad, para transformarla luego en luz. Quiero una meta pero sin esfuerzo. Quiero ser yo aunque a veces me gustaría ser otra. Quiero irme lejos quedándome.
Qué queres. Lo quiero todo.
Estación: aprender a soltar
Pero es bueno mirarse entero y me animé a hacerlo. Duele pero libera. Y mucho mi lindo!!!!!!!!!
La porteña bella está tratando de soltarte. De soltarse. De soltar lo que la ata. No ha podido todavia con ciertas sustancias, más las concientiza y dicen que es un paso. Un paso a qué? Un paso. Hasta ahi llego en mi aquí y ahora.
Creo que hoy se cayó lo que quedaba del velo. Pero aún queda. Mirá vos que necia ella, qué terca. Qué dura de roer. A pesar de ver, de leer, de escuchar casi, sigue manteniendo algo, algo de ilusión. Pero lo que habia ya no está, no conecta, no sufre, no llora, ha retomado su actividad normal para volver a ser él, para volver a ser yo. Y es en ese "volver" donde no hay ya lugar para el intercambio. En en ese "volver" donde lo mejor es ir soltando. Soltando adicciones, apegos, esperas, tejidos sin razón, amores de pantalla, un poco de sexo guardado, energias reprimidas, promesas incumplidas, puentes entre aquí y España, poemas suicidados que resucitan de vez en cuando para llenar un vacio que no se llena con ellos. Habrá que ir dejando atras palabras tiernas, el Mediterráneo, una Barcelona que por casualidad? se tornó destino, viaje, deseo e impulso. Soltar y saltar la cuerda, tirar el puente, salir del abismo, de la cámara fugaz, de la ansiedad que genera la máquina, de un nombre de cuatro letras, de la esperanza de ser escala entre la madre patria y el pais de Chavez. Habrá que soltar eso y vivir la realidad. Con todo lo que ella genera. Tratando de condimentar y agregar especias a eso que a veces se me torna aburrido, a saborear lo cotidiano, el dia a dia, la tranquilidad de algunas rutinas, el abrazo en persona, la caricia, la cama, el habla. Habrá que saborear el tocar, el sentir, el hablar pero cara a cara. Sin pantallas, sin disfraz, sin velo. Habrá y habré de ver cómo hacer eso.
La porteña bella está tratando de soltarte. De soltarse. De soltar lo que la ata. No ha podido todavia con ciertas sustancias, más las concientiza y dicen que es un paso. Un paso a qué? Un paso. Hasta ahi llego en mi aquí y ahora.
Creo que hoy se cayó lo que quedaba del velo. Pero aún queda. Mirá vos que necia ella, qué terca. Qué dura de roer. A pesar de ver, de leer, de escuchar casi, sigue manteniendo algo, algo de ilusión. Pero lo que habia ya no está, no conecta, no sufre, no llora, ha retomado su actividad normal para volver a ser él, para volver a ser yo. Y es en ese "volver" donde no hay ya lugar para el intercambio. En en ese "volver" donde lo mejor es ir soltando. Soltando adicciones, apegos, esperas, tejidos sin razón, amores de pantalla, un poco de sexo guardado, energias reprimidas, promesas incumplidas, puentes entre aquí y España, poemas suicidados que resucitan de vez en cuando para llenar un vacio que no se llena con ellos. Habrá que ir dejando atras palabras tiernas, el Mediterráneo, una Barcelona que por casualidad? se tornó destino, viaje, deseo e impulso. Soltar y saltar la cuerda, tirar el puente, salir del abismo, de la cámara fugaz, de la ansiedad que genera la máquina, de un nombre de cuatro letras, de la esperanza de ser escala entre la madre patria y el pais de Chavez. Habrá que soltar eso y vivir la realidad. Con todo lo que ella genera. Tratando de condimentar y agregar especias a eso que a veces se me torna aburrido, a saborear lo cotidiano, el dia a dia, la tranquilidad de algunas rutinas, el abrazo en persona, la caricia, la cama, el habla. Habrá que saborear el tocar, el sentir, el hablar pero cara a cara. Sin pantallas, sin disfraz, sin velo. Habrá y habré de ver cómo hacer eso.
jueves, 10 de junio de 2010
Estación incómoda
Pan, queso. Pan, queso. Pan, queso.
Juego y piso. Dos equipos en un mismo juego. El juego del yo dividido. Dos equipos tirando del extremo. Un lado ansioso. El otro frenado.
Aquí y ahora: ansiosa y frenada. Dos energias en un cuerpo. Dificil a veces de sostener, tanta intensidad, frenada. Freno escencial para no aniquilarme, para no desintegrarme en un coqueteo con la muerte. Freno escencial para reconocer el límite. Para no disolverme en vos.
Frenada. Por una realidad que me habla a gritos. Compañera y testigo de mis búsquedas incansables. Inquietas, alegres, sensoriales. El cuerpo dice stop, también llorando. Pide dejar alguna que otra sustancia dañina. Pide amor, caricias, viento suave, descanso, pereza, acción. No sanción.
Impulso vital pero a la vez muerte. Vida. Muerte. Dos energias de un mismo ciclo. Ansiedad. Freno. Dos energias de un mismo cuerpo.
Juego y piso. Dos equipos en un mismo juego. El juego del yo dividido. Dos equipos tirando del extremo. Un lado ansioso. El otro frenado.
Aquí y ahora: ansiosa y frenada. Dos energias en un cuerpo. Dificil a veces de sostener, tanta intensidad, frenada. Freno escencial para no aniquilarme, para no desintegrarme en un coqueteo con la muerte. Freno escencial para reconocer el límite. Para no disolverme en vos.
Frenada. Por una realidad que me habla a gritos. Compañera y testigo de mis búsquedas incansables. Inquietas, alegres, sensoriales. El cuerpo dice stop, también llorando. Pide dejar alguna que otra sustancia dañina. Pide amor, caricias, viento suave, descanso, pereza, acción. No sanción.
Impulso vital pero a la vez muerte. Vida. Muerte. Dos energias de un mismo ciclo. Ansiedad. Freno. Dos energias de un mismo cuerpo.
domingo, 6 de junio de 2010
Estación: silencio
Sin voz.
Sin vos?
Silencio por eso. Cuarenta y ocho horas de silencio en lo que va de la semana, y toman importancia las palabras. Las justas. Hablar por hablar en un cántico incesante de estupideces, como hacen muchos, como hago yo. Hablar sin parar sin escuchar ni escucharte ni escucharme. Valoro el silencio porque ahi de verdad se escucha. Como le temo un poco a eso, hay música, hay tele, hay pensamientos, mente, hay libros. Pero en el silencio ni eso alcanza para palear la escucha. La que escucho adentro. Porque el adentro grita aunque no haya voz, el adentro dice cosas que se dejan traslucir en el cuerpo, en la mirada, en los gestos, en el andar. Las voces de adentro no paran aún colmándolas de cosas, ellas buscan salir, hablar, me piden rogando que las escuche. Y debo hacerlo, aún a costa de oir lo que no quiero.
Y hablan de mi, de vos, de los ellos, del trabajo, de la angustia, del pasado, del interrogante futuro, del corazón, de compasión, de ternura. Y hablan de broncas, de cambios, de dolor, de expectativas, de gente que no está, de la que estará...de amigos, de padres, de hermanos y viento. De deseos, de sexo, de proyectos que ansio. Y hablan de muerte y a la vez de vida. Muchas voces, muchos yo adentro. Discutiendo, tomando cafe, alegres, inquietos. Muchas voces. Mucha escucha. En el silencio.
Sin vos?
Silencio por eso. Cuarenta y ocho horas de silencio en lo que va de la semana, y toman importancia las palabras. Las justas. Hablar por hablar en un cántico incesante de estupideces, como hacen muchos, como hago yo. Hablar sin parar sin escuchar ni escucharte ni escucharme. Valoro el silencio porque ahi de verdad se escucha. Como le temo un poco a eso, hay música, hay tele, hay pensamientos, mente, hay libros. Pero en el silencio ni eso alcanza para palear la escucha. La que escucho adentro. Porque el adentro grita aunque no haya voz, el adentro dice cosas que se dejan traslucir en el cuerpo, en la mirada, en los gestos, en el andar. Las voces de adentro no paran aún colmándolas de cosas, ellas buscan salir, hablar, me piden rogando que las escuche. Y debo hacerlo, aún a costa de oir lo que no quiero.
Y hablan de mi, de vos, de los ellos, del trabajo, de la angustia, del pasado, del interrogante futuro, del corazón, de compasión, de ternura. Y hablan de broncas, de cambios, de dolor, de expectativas, de gente que no está, de la que estará...de amigos, de padres, de hermanos y viento. De deseos, de sexo, de proyectos que ansio. Y hablan de muerte y a la vez de vida. Muchas voces, muchos yo adentro. Discutiendo, tomando cafe, alegres, inquietos. Muchas voces. Mucha escucha. En el silencio.
sábado, 5 de junio de 2010
Estación: la bailarina
Si uno mira bien, todo el mundo tiene heridas, marcas de viruela o vacunas.
Hasta diarrea, lombrices y bacterias. No la bailarina, ella no.
No tiene escozores, verrugas ni bacilos, jamás malos humores. Ella no.
...II.Si uno rasca bien, todo el mundo tiene piojos y un aroma leve a creolina,
Todo el mundo tiene un pariente medio bobo. No la bailarina, ella no.
Ni uñas percudidas, ni dientes con comida, ni cáscaras de heridas, ella no.
III. ¿Quién se libra, quién?: Cada cual tiene legañas cuando se levanta a las cinco.
Tuvo escarlatina y quizás fiebre muy alta. No la bailarina, ella no.
Miedo de subir, todos, miedo de bajar, todos, miedo al vacío ¿y quien no?
IV. Lo he de confesar: todo el mundo hace pecados, en cuanto la misa termina,
Todo el mundo tiene un primer enamorado. No la bailarina, ella no.
Mugre tras la oreja, bigote de grosella, bombachas algo viejas, ella no.
V. El cura también se pone como un tomate si al aire levanta los hábitos,
Y uno se ...
Una amiga a la que quiero mucho mucho me regaló esta canción.
Pensaba en qué aburrida la vida de la bailarina. Nunca pasa nada. La bailarina podría tranquilamente juntarse con Penélope, una baila y la otra teje mientras ni se inmutan, no vomitan, son pulcras, no les queda verde en los dientes después de comer acelga, no tienen miedo, no bajan ni suben, no sienten vacio porque están vacias.
Aunque me quejo de las marcas bien marcadas, las elijo antes que la quietud. Aunque siempre ando en búsqueda, en camino, aún a costa de sentir que no avanzo, que no llego, prefiero descubrir en la jornada algún que otro enamorado, tirar bombachas viejas del cajón cansado, mirar a un cura si me gusta sin que sea pecado. Lidiar con alguna que otra adicción el dia a dia, y no quedar inmóvil, bailando en una pata como la bailarina.
Hasta diarrea, lombrices y bacterias. No la bailarina, ella no.
No tiene escozores, verrugas ni bacilos, jamás malos humores. Ella no.
...II.Si uno rasca bien, todo el mundo tiene piojos y un aroma leve a creolina,
Todo el mundo tiene un pariente medio bobo. No la bailarina, ella no.
Ni uñas percudidas, ni dientes con comida, ni cáscaras de heridas, ella no.
III. ¿Quién se libra, quién?: Cada cual tiene legañas cuando se levanta a las cinco.
Tuvo escarlatina y quizás fiebre muy alta. No la bailarina, ella no.
Miedo de subir, todos, miedo de bajar, todos, miedo al vacío ¿y quien no?
IV. Lo he de confesar: todo el mundo hace pecados, en cuanto la misa termina,
Todo el mundo tiene un primer enamorado. No la bailarina, ella no.
Mugre tras la oreja, bigote de grosella, bombachas algo viejas, ella no.
V. El cura también se pone como un tomate si al aire levanta los hábitos,
Y uno se ...
Una amiga a la que quiero mucho mucho me regaló esta canción.
Pensaba en qué aburrida la vida de la bailarina. Nunca pasa nada. La bailarina podría tranquilamente juntarse con Penélope, una baila y la otra teje mientras ni se inmutan, no vomitan, son pulcras, no les queda verde en los dientes después de comer acelga, no tienen miedo, no bajan ni suben, no sienten vacio porque están vacias.
Aunque me quejo de las marcas bien marcadas, las elijo antes que la quietud. Aunque siempre ando en búsqueda, en camino, aún a costa de sentir que no avanzo, que no llego, prefiero descubrir en la jornada algún que otro enamorado, tirar bombachas viejas del cajón cansado, mirar a un cura si me gusta sin que sea pecado. Lidiar con alguna que otra adicción el dia a dia, y no quedar inmóvil, bailando en una pata como la bailarina.
jueves, 3 de junio de 2010
Estación; el cuerpo que parla
Son palabras que escribe el cuerpo.
Son marcas y bien marcadas. Mudanzas, comida, incendio, abuso, taxi, picante, chef, poeta, límite, viajes. Cada cual, cada quien, acá en el cuerpo.
Y bien guardados, como un tesoro puto y viejo que no salía en llanto. Solo se dejaba ver la contractura de la vejez de los treinta, un andar cansado, la espalda no recta, los pies vencidos, la cabeza gacha, la autoestima afuera. Amores de cuento, sexo de pantalla.
Enojos guardados que de vez en cuando me tiraba encima, casi como culpable de no haber podido hacer, o deshacer, cambiar, huir, pegar, gritar, llorar, putear. No haber podido, no haber querido. Suprimirlo y congelarlo casi hasta el frio. Bañarme cien veces para borrarlo, creyendo limpiar algo que el agua no limpia. Que no saca, que ahi queda. En depósito de un metro cincuenta y algo, de un angel a la derecha que intervino mi descuido. Descuido sin límite, sin razón, desmedido. Hasta dónde fui capaz de llegar para él. Para ellos. Para ustedes. Hasta dónde no soy capaz de llegar ahora para mí. Llegar con cuidado, no con prisa. Llegar con descanso, feliz del encuentro natural y tierno que busco en estos dias. Llegar a verme viéndote. Llegar a verte viéndome.
Son marcas y bien marcadas. Mudanzas, comida, incendio, abuso, taxi, picante, chef, poeta, límite, viajes. Cada cual, cada quien, acá en el cuerpo.
Y bien guardados, como un tesoro puto y viejo que no salía en llanto. Solo se dejaba ver la contractura de la vejez de los treinta, un andar cansado, la espalda no recta, los pies vencidos, la cabeza gacha, la autoestima afuera. Amores de cuento, sexo de pantalla.
Enojos guardados que de vez en cuando me tiraba encima, casi como culpable de no haber podido hacer, o deshacer, cambiar, huir, pegar, gritar, llorar, putear. No haber podido, no haber querido. Suprimirlo y congelarlo casi hasta el frio. Bañarme cien veces para borrarlo, creyendo limpiar algo que el agua no limpia. Que no saca, que ahi queda. En depósito de un metro cincuenta y algo, de un angel a la derecha que intervino mi descuido. Descuido sin límite, sin razón, desmedido. Hasta dónde fui capaz de llegar para él. Para ellos. Para ustedes. Hasta dónde no soy capaz de llegar ahora para mí. Llegar con cuidado, no con prisa. Llegar con descanso, feliz del encuentro natural y tierno que busco en estos dias. Llegar a verme viéndote. Llegar a verte viéndome.
miércoles, 2 de junio de 2010
Estación: De vez en cuando
De vez en cuando la vida me recuerda que viva. Correr del centro el ombligo, levantar la mirada, dejar lo sombrio.
De vez en cuando la vida se me pone densa. Pesada en la espalda y en la nuca lenta, vacia en el alma, gris en el vestido, seca en la palabra.
De vez en cuando la vida se enrolla y no se desata. Nudos superpuestos dan vueltas en circulos y no hay salida. Hilos sin luz, sin un destello, tejen moradas de quietud espesa. Pero casi siempre, en algún instante, la vida se vuelve a mirarme. Casi siempre cuando entra la parca por algún rincón, por algún salón, casi sin querer y tan de repente como dura el día y llega lo oscuro.
En ese momento la chispa aparece, por miedo a la muerte o a vivir muriendo. Y algo renace, alegre e inquieto, para dar cabida al fuego vital e intenso, que vive conmigo y vive pariendo.
De vez en cuando la vida se me pone densa. Pesada en la espalda y en la nuca lenta, vacia en el alma, gris en el vestido, seca en la palabra.
De vez en cuando la vida se enrolla y no se desata. Nudos superpuestos dan vueltas en circulos y no hay salida. Hilos sin luz, sin un destello, tejen moradas de quietud espesa. Pero casi siempre, en algún instante, la vida se vuelve a mirarme. Casi siempre cuando entra la parca por algún rincón, por algún salón, casi sin querer y tan de repente como dura el día y llega lo oscuro.
En ese momento la chispa aparece, por miedo a la muerte o a vivir muriendo. Y algo renace, alegre e inquieto, para dar cabida al fuego vital e intenso, que vive conmigo y vive pariendo.
Estación: Vueltas
Y a veces vuelven, traducidos en patrones repetidos con sentido.
Todos juntos como queriendo recordarme algo. Algo que dejé atras o no tan atras. Todos iguales, sin cambio. O sí. Como poniendo a prueba mi cambio.
Quizas no he cambiado tanto como me gustaría. Quizas no he aprendido a soltar como quisiera. Vuelven generando confusión, preguntas, respuestas que no encuentro. Él y él y él sin aparecer, escondido, lejano, como un recuerdo, una fantasia que no llegué a conocer. Y los demás conocidos aunque manteniendo la ilusión de que ya no será lo mismo, de que habrán cambiado algunas cosas. Y tal vez me de cuenta de que no es asi. Que de una vez por todas debo dejarlo atras, dejarlos atras, para no volver a repetir ni girar en círculos absurdos, sin retorno, sin modificaciones. Aguantar el tiempo solitario, pararme bien, dar espacio a lo nuevo, bancar la inestabilidad que eso me genera, tambalear sin tener miedo, esperar no desesperando, ansiar sin ansiedad, desear sin deseo desmedido, gozar sin un gozo extremo, mover sin fuerza, reposar sin dormirme, parar sin aniquilarme, comer sin atraconarme, querer sin no quererme, dar sin dejarlo todo.
Vuelven justo en un espacio vulnerable, parecen listos para "atacar" otra vez, donde hay lugar vulnerable ellos ocupan su espacio, espacio que lleva sus nombres, sus rutinas, sus miradas. Pero también recuerdo sus desatenciones, su descuido, su indiferencia. Y a la vez la mia, mi propio descuido, mi indiferencia para conmigo misma. En todos ellos me reflejo, hoy una vez más. Parece como si la vida me los pusiera una vez más adelante, como enfrentándome a no olvidar, a no olvidarme, como una prueba, como preguntándome si de verdad he aprendido algo, me he quedado con algo de las experiencias pasadas. Y no sé qué decirle a la vida. No encuentro respuesta ahora mismo, no sé si aprendí, no sé si es que estoy volviendo atras o qué pasa. Solo puedo responder aquí y ahora con mucha confusión.
Todos juntos como queriendo recordarme algo. Algo que dejé atras o no tan atras. Todos iguales, sin cambio. O sí. Como poniendo a prueba mi cambio.
Quizas no he cambiado tanto como me gustaría. Quizas no he aprendido a soltar como quisiera. Vuelven generando confusión, preguntas, respuestas que no encuentro. Él y él y él sin aparecer, escondido, lejano, como un recuerdo, una fantasia que no llegué a conocer. Y los demás conocidos aunque manteniendo la ilusión de que ya no será lo mismo, de que habrán cambiado algunas cosas. Y tal vez me de cuenta de que no es asi. Que de una vez por todas debo dejarlo atras, dejarlos atras, para no volver a repetir ni girar en círculos absurdos, sin retorno, sin modificaciones. Aguantar el tiempo solitario, pararme bien, dar espacio a lo nuevo, bancar la inestabilidad que eso me genera, tambalear sin tener miedo, esperar no desesperando, ansiar sin ansiedad, desear sin deseo desmedido, gozar sin un gozo extremo, mover sin fuerza, reposar sin dormirme, parar sin aniquilarme, comer sin atraconarme, querer sin no quererme, dar sin dejarlo todo.
Vuelven justo en un espacio vulnerable, parecen listos para "atacar" otra vez, donde hay lugar vulnerable ellos ocupan su espacio, espacio que lleva sus nombres, sus rutinas, sus miradas. Pero también recuerdo sus desatenciones, su descuido, su indiferencia. Y a la vez la mia, mi propio descuido, mi indiferencia para conmigo misma. En todos ellos me reflejo, hoy una vez más. Parece como si la vida me los pusiera una vez más adelante, como enfrentándome a no olvidar, a no olvidarme, como una prueba, como preguntándome si de verdad he aprendido algo, me he quedado con algo de las experiencias pasadas. Y no sé qué decirle a la vida. No encuentro respuesta ahora mismo, no sé si aprendí, no sé si es que estoy volviendo atras o qué pasa. Solo puedo responder aquí y ahora con mucha confusión.
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