Sensaciones. Emociones.
LLanto, alegría, frustración, rabia, goce.
No sé qué está pasando con mi mente últimamente. Hay cosas que no puedo explicar de manera racional, las siento. Me desestabiliza, las siento extrañas muchas veces. Es como si las emociones hubieran estado bloqueadas por años y hace un tiempo salieran todas juntas, como dormidas, escondidas, anesteciadas. Y creo poder recordar cuántas veces las reprimí. Y cada vez. Calladas. Ahi adentro. Acomodándose en cada recoveco de mi cuerpo, de mi alma. Y una vez desbloqueadas van apareciendo, sin querer, sin pensar, solo aparecen.
Por otro lado dejar la mente de lado me alivia. Me conecto desde otro lugar. No gasto tanta energía en mi contínua "paja mental" de antaño. No gasto tiempo pensando cómo debería ser tal o cual situación, solo descanso un poco más y siento. No pienso por ejemplo "estoy incómoda" sino que ahora siento esa incomodidad. El cuerpo me fue dando registros, que no podia escuchar. Aunque ahora empiezo a estar un poco mas atenta y puedo escuchar. Y el cuerpo me dice cosas. Muchas. Mi cuerpo habla. Suena extraño, pero habla. Y puedo escucharlo. Antes, siempre repetía que mi mente y mis emociones no iban en un camino pararelo. Pues no lo están ahora tampoco. Si me escucho, puedo parar, moverme, respirar más suave, frenar, descansar, sé cuándo él me pide agua, cuando tiene sueño, cuando necesita ejercitarse, cuando quiere sexo, cuando pide comida pero no atracón, cuando pide menos puchos, menos laxantes.
Este camino de SER YO pone al descubierto lugares que me eran desconocidos, lo cual hace que me sorprenda casi a cada instante. Como abrir una caja y no saber qué saldrá de ella, y al mismo tiempo, cuando algo sale, no poder explicar del todo bien qué es. Porque lo siento, pero desordenado. No poder ordenar para expresarme me inquieta un poco, no entender racionalmente también. Escucho a otras personas y muchas veces hago esfuerzos por racionalizar lo que el otro dice. Aunque, si simplemente me dejo llevar por lo que siento puedo vincularme desde ese lugar y hasta poder sentir lo que el otro siente. Me deja en un lugar vulnerable, más abierta, más expuesta, más a flor de piel, más sensible. Pero siento que relacionarme desde ese lugar es mucho más genuino, hasta quizas menos hipócrita, más acompañado, más acompañante, más compartido. En este viaje que he emprendido, no dejan de sorprenderme los nuevos paisajes que voy descubriendo de mi misma, por ende paisajes de los demás, tuyos, suyos...paisajes aridos, secos, fértiles, llenos de mar, de soles, de truenos ruidosos, de rabias, de fortaleza, de vinculos, de experiencias propias y ajenas, de mensajes. De verdad que ahora no tengo dinero para viajar pero aquí adentro no se necesitan billetes, ni monedas para bondi, ni mochilas pesadas. De verdad que se puede viajar livianito. De verdad que solo es necesario llevar las ganas de conocerse. Ahora, es un pasaje de ida. Una vez que entras a viajar adentro, por lo menos yo, no quiero volver atras. El viaje sigue, y puede durar, incluso una vida.
me encantó te felicito, creo que me voy a convertir en un adicto a tu blog...
ResponderEliminarFélix
Muchas gracias Fèlix!
EliminarRecièn despuès de un tiempo aprendì a ver los comentarios, me pone contenta que te guste el blog.
Abrazo