martes, 4 de mayo de 2010

Estación: lo cotidiano

Lo cotidiano, lo diario, con lo que día a día me encuentro.
Levantarse, bañarse, ir al trabajo, encontrarse y compartir la jornada con los compañeros, salir, caminar, mirar, reir...
Todos los dias me encuentro conmigo, con vos, con él...un mate, una charla, un cafe con amigos, una tarde en familia, algo que escribir, algo para pintar, algo que crear, un deseo, una búsqueda.
Ahora que enumero todo lo que puede sucederme sólo en un dia hasta me deja de parecer aburrido. Mis estados de ansiedad me impiden muchas veces disfrutar de lo que diariamente se me presenta, intentando o inventando moviemientos exagerados, desfigurados, ilusorios, rebuscados para no aburrirme. Es como si muchas veces necesitara de un parque de diversiones constante, abierto las 24 hs, que no para, que siempre va dando vueltas, lleno de vértigo, de consumo (de todo tipo de sustancias, llámense ropa, tele, comida, ellos, salidas) y de movimiento. Un movimiento caótico y ridículo que no hace más que marearme sin llevarme a ningún lado. Que no hace más que distraer mi atención cambiando cosas externas de lugar sin que nada cambie por dentro.

Más, ahora que el exterior se podría decir que está bastante quieto, vaya contradicción, mi interior se está moviendo y modificando de una forma que antes no habia llegado a percibir. Podría estar sentada horas, caminando los mismos caminos, mirando los mismos canteros al volver a del trabajo a casa, tomando el mismo cafe, mirando la misma ventana, sentándome en mi mismo sillón recto por fin...pero cada vez que hago algo repetidas veces me doy cuenta que ninguna es igual a la otra. Si pongo atención verdadera en cada instante que repito me doy cuenta que nada es igual a lo que hice ayer, por más igual que me parezca.

Y no está tan mal esto de tomarle gusto a ciertas rutinas (sin volverme rutinaria), a ciertas estructuras (sin volverme excesivamente estructurada, a ciertos límites (sin caer en la limitación o la represión). Esto de empezar a percibir el nuevo sabor que voy percibiendo en lo cotidiano.

A veces me pregunto cómo conciliar ésto con mi otra parte, que no es otra a la vez sino que soy yo. Cómo dejar de ver a estas dos partes de mi separadas, cómo dejar de ver la dualidad para unificar mi propio ser. No es compatible ésto de lo cotidiano con mi otro yo aventurero, cambiante, viajero. Esto viene por oleadas o es que esa otra parte está acallándose? es un poco raro para mí el estar tan "quieta" pero a la vez tan movilizada por dentro. No he viajado en el último año a ningún pais diferente pero estoy haciendo un largo recorrido, aventurado, por montañas en mi interior. Entonces me digo a mi misma que tal vez no hace falta moverse tanto, ir a alguna parte, buscar por otras tierras. Me digo que quizas tan solo basta detenerse donde uno esté, quedarse quieto y en calma y emprender un largo viaje, que quizás me lleve a lugares inóspitos sin dar ni siquiera un paso.

No hay comentarios:

Publicar un comentario