Hay épocas en las que lo único que se puede hacer es esperar, este es un momento en el que todo lo que se requiere es estar simplemente alerta, paciente, esperando. Ella está esperando, simplemente, satisfecha, sin ninguna traza de ansiedad. Ella sigue en estado de paciencia. Sabe que es una época para permanecer pasiv ...a, para dejar que la naturaleza siga su curso. Sin embargo, no está adormecida ni indiferente.
Epocas para esperar. Esperar qué me pregunto. Esperar a quién. Alguien llegará, algo vendrá. Viejo, nuevo. Muchas veces siento que los ciclos se repiten, casi igual que el anterior. Pero, si me tomo el tiempo para registrar, me percato de las sutilidades de una situación que parece ser igual a la otra. Y ninguna es igual. Y yo no soy igual. Y vos no sos igual, ni el mundo tampoco.
Más no logro conectarme mucho con la paciencia, solo de a pequeños ratos. Y mi alerta es a veces un alerta ansiosa. Y no estoy simplemente satisfecha, casi nunca. Nunca. No me siento adormecida, tampoco indiferente, me cuesta serlo. Pero no logro entregarme al curso sabio de la naturaleza. Quiero, hago esfuerzos pero todavia no puedo lograrlo. Quizas ni siquiera deba hacer esfuerzos, de esa forma no es. Simplemente será cuando tenga que ser, casi sin darme cuenta. Con un pequeño movimiento sutil, desde otro lugar. Registrándome. Dándome cuenta y percibiendo las diferencias. Ayer adormecida. Hoy consciente. Consciente de mi estress, de mis contracturas, del cambio que sufre mi cuerpo, mi pelo, mi piel, de momentos de placer, de alegrias, de soledad, de llanto. Consciente de porqué me pasa todo eso, de dónde viene pero no hacia dónde va. No al futuro, no puedo verlo, me intriga, me pone ansiosa. Pero que va...de nada sirve, si total, la bola mágica no es mágica en realidad. Es solo bola, bola de vidrio. Es real. Pues el velo de lo mágico ya se ha caido hace algunos meses, la magia desaparece para dar curso a lo real.
La partida. Se va lo que ya no sirve, lo que está de mas, lo que estorba. No me gustan las partidas. Nunca me gustaron. Ni siquiera de pequeña. Se van amigos, se van ellos, se va la comida (más eso siempre vuelve) se van trabajos, se van los dias, se va mi llanto, mi sonrisa. Pero al irse da paso a lo nuevo. Contradictorias emociones me envuelven, dificultad para desapegarme pero a la vez intriga y gozo por lo que vendrá. Que qué será. No hay bola. No hay cartas. No hay predicciones. Solo aprender del gozo de la espera.
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