Escuchando y leyendo esta canción pude entender y darme cuenta de lo que pasó en historias pasadas con muchos de "ellos".
"Siempre quise para vos lo que vos quisiste". Siempre entendí lo que ellos querian pero no registré lo que queria yo. Siempre justifiqué sus deseos, sus búsquedas, sus momentos de soledad, sus volar más alto, su encontrarse. Pero dónde quedaban los mios. Dónde quedaba lo que quería yo. Reprimido. Ahi quedaba. Represión que más tarde se sumaría a la parba de atracones por represiones guardadas.
"El amor me sirvió para esperarte". Qué amor. Qué esperar para un futuro que no estaba siendo todavia ni fue. Ser Penélope no garpa. Una se aquieta, se adormece, se estanca, se empequeñece. Tejer nunca me gustó. Sentarme en una estación quieta tampoco. Penélope no sigue caminando, solo se sienta y espera. Espera algo que nunca llega replegándose en la vida de él.
Ya no quiero ser ella. Ahora quiero ser yo. "El amor me sirvió para irme. Porque quedarme significaba desprotegerme". Qué amor. El amor propio. Asi se llama ese amor. Ese amor me sirvió para alejarme de los últimos "ellos" aún queriéndolos. Porque si no lo hacia seguiría tejiendo falsas ilusiones, contínuas esperas, puntos rígidos en una madeja que nunca acabaría. Aún a costa de dolor, de soledad, de desarmar todo el tejido y desarmarme pude irme. Porque ya no quiero ser ella. Ahora quiero empezar y seguir siendo yo.
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