Ayer, una compañera y persona muy especial contó mi secreto.
Lo contó como si fuera suyo. Un par de respuestas suyas, que también eran las mias quedaron resonando.
Miedo a no poder retenerlo. Creer que no soy lo suficientemente mujer para retener a un hombre. Creer que no merezco el amor de un hombre. Miedo a mostrarle al mundo quién soy, qué quiero, qué me gusta, que no. Miedo a la verdad. No lo dije yo pero a la vez era yo la que lo decia. Y me sonó tan pero tan cierto. Tengo mucho miedo de no ser capaz de estar acompañada. No estoy convencida de ser merecedora del amor de un hombre. No me creo todavia una mujer. Todavia temo mostrarle al mundo quién soy, algunas cosas de mi me averguenzan, conservo el temor de decir lo que quiero, de expresar mi verdad. Pero en cuanto lo hago, aunque sea un poco, me siento libre.Cuán esclava fui todo este tiempo, guardando verdades que me quemaban adentro. Cuántas cadenas quedan todavia por soltar, cuántos nudos por desatar, cuánto queda por liberar!
Hoy, que he logrado sacar un poco de lo encarcelado, siento una libertad desconocida. Entonces pienso, que si todo eso que está adentro empieza a salir, cada vez será mayor la liberación, y eso me entusiasma, me da fuerzas para seguir trabajando. Aún cuando al liberar hay gente que se aleja, aún cuando me quedo un poco más sola...porque creo que algunas de las personas que creía que me acompañaban no lo hacian en realidad. Es como "pasar el filtro". Cada cosa empieza sola a decantar. En otros tiempos ni siquiera me hubiera animado a moverme de ese lugar, de ese lugar conocido. Hoy, empiezo a estar en otro. Más sola quizas, pero siendo más yo. Empezando muy lentamente a ser quien quiero ser. O a dejar de ser aquella que no quiero ser, a dejar de ocupar lugares donde no quiero estar.
Gracias! (éste gracias es para la persona que contó mi secreto) porque al escucharte me escuché.
No hay comentarios:
Publicar un comentario