Cuando era chica y habia viento norte en Miramar, me gustaba meterme bien hondo con mis papás a nadar.
Cuando estaba cansada o me agarraba la ansiedad de verme lejos de la costa me daba la sensación de que me ahogaba y mi mamá me repetía: "Nena, hacé la plancha, relajate y flotá". Bueno, el agua siempre me gustó asi que podía hacerlo. Hoy me cuesta un poco más pero ahi vamos jejeje.
"Relajate y flotá". No sé porqué me vino esa frase a la cabeza. O si sé. Creo que estaría bueno poder hacerlo. Hay momentos de relajación donde siento que mi cuerpo flota. Experimenté eso la última clase de yoga. Y la sensación fue hermosa. Cuan acostumbrada estoy a la tensión. Mi cuerpo en tensión, mi mente. Y cada vez que eso se va, aunque sea por un minuto, siento que me voy a caer. Tambaleo. Sí, eso siento. Que tambaleo. Es que tengo miedo de caerme si no me tensiono, si no me contracturo? y qué pasa si me caigo? dónde puedo caerme. Del piso no vas a pasar, me decía una compañera de teatro. Y alguien te ayudará a levantarte. Y tiene razón. Para no tambalear, para estar relajada en la fuerza hay mucho trabajo por hacer. Fortalecer la raiz. Ya no soy un clavel del aire. Debo tener raiz. Y lo que me enraiza son mis pies. Mis pies planos y débiles jajaj. Fortalecer los pies. Fuerza desde los pies hacia la cadera, el abdomen, la columna, los brazos. Relajar en la fuerza. Me lo repito porque me resuena mucho. Mucho mucho mucho.
Pensaba cuantos dolores guarda uno dentro,dentro del alma, manifestados luego a traves del cuerpo. Cómo mi cuerpo refleja dolores de años. Cuánto acumulado ahi por favor. Cuánto queda por sacar. Bastones para dejar de apoyarme. Bastones de mierda, de mierdas que me meto adentro. Que lastiman. Que me como.
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