Podría haber sido un día cualquiera
algo de sol, frio tenue, domingo sereno. Desayuno largo, mi café con leche y mis galletas de arroz enternas, algo de queso y una ducha caliente.
Podría haber sido un dia cualquiera
pero fue hoy, tan leve, tan suave, tan fugaz como la arena, que se me va entre los dedos y cuando quiero acordar ya es mañana, tan adentro, empezando la rutina que a veces detesto. Que me cuesta tensar y que me tenso. Que me aburro a rabiar y que me alegro.
Podria haber sido una tarde cualquiera
pero fue hoy. Un encuentro amigo, una charla sincera, un cortado y tostados, el cine, unas cuantas películas, mi soledad, un te con miel a deshora y la tarde cayendo, en mi sillón naranja, algo pequeño. Un balcón, un cielo pequeño. Mi comida sencilla, el arroz que aún cocino, aunque él ya no venga en este invierno.
Y sin esperar asi pasan los dias. Pero yo espero. Alguna sorpresa, alguna alegría, algún ingrediente que venga en la vida. Y quizas no ocurra, y quizas me frustre, aún un poco más.
Algunos dias son maravillosamente cotidianos, dice el poeta. Y con razón.
Algunos dias son eternamente tiesos, digo yo. Y tengo razón.
Algunos dias son suavemente leves, asi lo siento. Calmos, serenos, brillantes, no inquietos. ALgunos dias me siento grande, más vieja pero aún buscando la sabiduría, que nunca llega...
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