Que se apresura el sueño,
el cuerpo pide y recibe, no sé si merecido descanso, creo que es demasiado, almaceno horas, sueños, fantasias, algunos deseos, ilusiones, no tan reprimidas como entonces. No me averguenzo en soledad de soñar lo insoñable, no me averguenzo de andar a tientas cuando nadie me ve, de hablar sola, de mirar a los lejos, de esperarte tan solo.
"Cuando nadie me ve, puedo ser o no ser" asi dice él. Lo digo yo, porque bailo cual mujer sexy, cual desenfrenada loba que no sale del todo. Cuando me ven todavia me escondo, en insondables mundos, en misteriosos atajos, en salidas sin luz. Pero cuando no no me mido, debiera salir a veces, es tan lindo verme bailar, sin que me importe nada, ni ellos ni yo, solo el viento...
Si aquella vez, cuando estaba en la isla lo sentí, sé que es posible, el ritmo de los cuerpos se asemeja al sol, la danza se unifica con un sabor espléndido, los pies ya no lo son, se van los rollos, los kilos no pesan y yo floto. Sin balanzas ni pesas, sin comida y sin guerra, sin lucha y sin pan, solo soy.
Solo soy, me pregunto qué, a veces no me defino y sigo feliz. A veces no necesito un nombre e igual soy feliz, puedo no ser correcta, no ser politica, no ser mi nombre y aún asi, me contento con el vacio y no pido más.
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