Contenta con mi libro voy. En bolsas que guardan latas que algo lejos del placer están, también hay un regalo para mí hoy. Que yo elegí. La libertad.
Un sí cuando es necesario dice
Un no cuando es necesario agrega
Silencio cuando es necesario termina
Todo eso, según mi libro, es igual a la libertad.
Y recuerdo cuántos sí dije sin querer, cuantas veces afirmé algo sin estar segura, con caretas puestas, con tanta dulzura. Para quedar bien, para ser amada, para ser golpeada, incluso abusada.
Y los otros no, esos de vagancia, que me encallan lejos, cuando abrumada, me pierdo en regresos tan estúpidos y hostiles, como la nada.
Y cuántos silencios que me están sanando. Y cuantos silencios que me he tragado, cuántos me morfé, casi sin querer, cuantos me aislaron en este cuadrado.
Eso es libertad, pues la he perdido, todos estos años en este vacio. Pero ahora empiezo a gritar un no, un sí más me cuesta, un silencio a veces. Trabajo y me pierdo en todas las pruebas, luego me despierto y empiezo de nuevo, a veces me como la boca por callar, a veces peleo y puteo de más.
Si una vez aprendo que es libertad. Espero acordarme de este refrán.
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