Especie de nube espesa, que me confunde y abruma y agrada. Todo junto, despertando en el tacto suave, dulce y cariñoso, lento, como pluma que de desliza hasta hacerme abrir y querer seguir. Y apenas te conozco. Y mi lugar, mi espacio menos hipócrita, donde casi entera me sincero esos dias, se ve invadido hoy. Casi por un extraño, que ni conozco, pero quiero.
Sensación de agua. De trance delicioso. Agua, agua y más agua. Eso fue hoy. Ese relax que a veces busco, que no encuentro en el otro él. Que es trabajo, que es decir necesidad, que todavia es inmaduro, voraz e intenso, algo torpe, a veces lento, muy pocas veces. Voraz soy yo, pero en ese instante me vuelvo caricia y sigo lenta, como me gusta.
Yo no quería. No quiero aún. Ni mirarte por miedo a. Ni sostenerte en ojos oscuros, todo oscuro. No quiero ahi. En mi lugar. En ese espacio donde me siento. Que no se invada, no quiero esperar ese dia para verte, ni ilusionarme, ni quererte cerca, ni avergonzarme, ni ser desleal, conmigo misma, que lo que siento no puedo expresar. Y que lo oculto, como hice hoy. Que no lo dije, no me animé. Me gustó, me gustaste, me acariciaste, me abriste, me relajaste, me suavizaste, me conecté. Justo enfrente, niño agua, yo no quería, no lo esperaba, me desviaba, lo negaba. Pero asi fue.
No hay comentarios:
Publicar un comentario