Hoy, elijo quedarme.
La mochila espera, casi preparada. En la esquina del placard, en la más guardada, más visible, casi apresurada, como lo conocido, como huir de a pasos, como armar los bártulos, casi sin pensar, en que a veces huir no es lo adecuado.
Hoy elijo quedarme. Y resulta extraño. El hacerme cargo. Rechazando cambios, sintiendo el temor, cansada del viaje a un lugar extraño. Anclo por ahora, no sé bien por cuánto. Pero el movimiento ya me está cansando.
Hoy elijo quedarme. Andar más despacio. Querer ir tranquila, aunque a cada paso, la ansiedad me espera y me prueba y me sigue y me atormenta. Tanto ir y venir me han dado los años que resulta raro ésto de estar quieta.
Elijo quedarme. Y no sé por cuánto. Hoy es lo que puedo, muy a mi pesar. Conozco ese habito de salir volando. Andando caminos como loco bravo. No sale otra cosa y el andar está cansado. Más bajo, será mesurado.
Hoy es lo que puedo. Es mi gran trabajo.
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