Y hablo de cuidarme. Y hablo de mimos, descanso, sopa, cremas, sueño, caricias, dulzura, besos, abrazos, abrigo, calidez, palabras, ayuda, contemplación, energia, aceptación, incertidumbre, camino. Y hablo de seguir viaje.
No detener las alas. Volar quién sabe dónde. Caer, descansar, frenar, acelerar, subir, detener, seguir. Y hablo del miedo, de la preocupación, del no saber, del no poder, pararme sobre mis pies.
Y hablo de mi, de mis padres, amigos, hermanas, compañero, trabajo, mi vida, mis sueños, mis anhelos, deseos, arrullos, gustos, dinero, paseos, comida, ropa. Hablo de la nada y de todo. De lo superficial y lo espiritual. Del cuerpo, del alma, de la mente, de las ideas, de los ideales. Que algo no se derrumbe por favor. Que algo siga intacto. En el más acá o en el más allá. Que no me caiga, que no deje de luchar, que sepa cómo hacer, que sepa dónde, cómo, cuándo, o no sepa nada de nada. Que se de, que se yo. Que sea cuando tenga que ser. Pero algún dia por dios. Que al irme, no me equivoque. Y si lo hago que pueda volver para reparar...reparar qué. Mi desición. Equivocada, acertada, no sé. Que sea lo que tenga que ser.
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