Frio.
Frio el viento, frio el plexo.
Alma con desolación.
Quizas éstos son los momentos en los que debería confiar. Confiar en algo más, en un Ser Superior, que me y nos cuida, que guía. Que por más que me deje libertad de acción intercederá para marcarme el rumbo. Asi estoy. Asi me siento. Sin rumbo. Con una incertidumbre que me oprime el pecho, el alma, la garganta. Confusa y difusa en este camino que transito, sin saber si estoy haciendo bien, si me equivoco, si deberia hacer otra cosa, si deberia buscar más. Y a su vez sin fuerzas para buscar. Sin energias. Cansada. Silenciosa.
Quizas necesito alguien que me de paz. Por no poder encontrarla adentro mio. Por el miedo que me da otra vez traspasar el límite, de mi cuerpo. Porque duele. Con temor al cuidado, al propio digo. Con temor a caer.
Quizas deberia y quiero aprender a flotar. En el agua de la vida, con esos movimientos sutiles que tan bien se sienten, dejándome llevar en la inmensidad, dejándome fluir, sostener por una red invisible. Por El.
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