Algo por sanar.
Mucho. Adictivos, tóxicos, stress, dolor, mal humor, envidia, enojos. Queda por sanar. Falta sanar. Es necesario sanar. Y decir, y expresar, vivenciar. Poner en la palabra el sentir.
Ya no quiero que duela el cuerpo. Quiero sacudirme entera al ritmo de la vida y feliz. Sacudir la culpa, el encierro, el hábito que no cura, el cuelgue sin presente de mi mente inquieta. Ansiedades, deseos, imposibles metas, correteos sin destino, búsquedas confusas, ridiculas, distantes, distancias, ilusiones. Ya no quiero correr detras de ti, sino caminar al lado. Ya no quiero correr detras de nada, de nadie, no quiero buscar con locura algo que está adentro. Que vale la pena mirar. Ya no quiero la TV, ni las noticias de muerte, de políticos y economistas que no me importan. En el diario y el cuadrado nadie habla de nosotros. Y no lo quiero. Nadie habla de paz, ni de amor, ni de júbilo, ni de regozijo. Y no lo quiero. No quiero estar en una mesa plagada de noticias que no escucho, que pasan sin cesar, que no dan profundidad, solo muestran intereses creados y descreidos para un alguien con dinero y poder. No lo quiero más. No lo quiero más. No lo quiero más.
No quiero ser ansiosa, ni enferma, ni adicta, ni incompleta, ni disconforme. Quiero buscar pero con lentitud, sin dormirme, sin caer, pero despacio. Apuro al mundo, te apuro a tí y luego voy quejándome de los que me apuran. Contradicciones. Momentos. Memento me vuelvo a veces anotándolo todo sin saber que anoto. Y hablo sin saber qué digo, ni siquiera si lo que hablo lo siento. Y ya no quiero hacer eso. No quiero.
Quiero andar con vos, con ellos, conmigo misma por momentos. Ser feliz con mi trabajo, creer en lo que hago. Disfrutarlo. No quiero más noticias, noticieros, no lo quiero. Lo que haya que sanar que sane. Quiero paciencia para eso. La quiero. Me cuesta. Pero quiero aprender a ser paciente. No apurar. Respetar. Mis propios procesos, los de los demás. Los del mundo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario