domingo, 18 de abril de 2010

Estación extrañar

Sentir la falta de alguien o algo.
Lo extraño, te extraño, la extraño, los extraño, me extraño.
A veces lo extraño, no a él, sinó a su compañía, su abrazo. Pero en este momento podría ser él como otro...ese él u otro no tienen nombre ahora.
La extraño. A ella, a mi amiga del alma que me visitó unos dias y hoy regresa a su pais. A veces me sorprende como a pesar del tiempo y la distancia uno puede permanecer unido y en contacto con un amigo. Pensarlo y comunicarse casi sin necesidad de hablar. Una comunicación desde el alma la llamo yo.
Los extraño. A esos amigos que ya no veo, con los que sigo en contacto pero no físicamente, cómo quisiera tenerlos a todos juntos a mi lado, qué egoista soy, sí, lo soy, pero asi lo siento. Cuantas veces me faltó llorar el dejarlos, cómo me aguanté el vacio de no tenerlos todos estos años, que hoy, a mis treinta y largos, los estoy llorando a todos juntos.
Me extraño. Cuando algunas veces me alejo de mí, cuando en el revuelo de mi ansiedad me pierdo, me desencuentro, me anulo...cuando no alcanzo a ver mi escencia y siento la falta de mi propia verdad.
Encuentros, desencuentros, bienvenidas y despedidas. Nada está quieto pues la vida se mueve.

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