miércoles, 10 de noviembre de 2010

Estación: broncas

Todavía me arde el estómago.
El que guarda algunos nervios, ansiedades y otras angustias no dichas.

La bronca del no cuidado, del no espacio que me das, de tu silencio y el desplante de un llamado. Del descuido corporal y del beso dado con no tanta dulzura, del cariño que no está,del sexo algo bruto, no enamorado ni con ganas de estarlo. Del propio saciar del deseo que te lleva a no verme, ni cerca siquiera, ni de lejos tampoco, ni registar mi necesidad que a veces ni yo misma registro. El dejarme atragantada, plantada, en un silencio que todo lo dice, que lo dijo el primer dia, en el viaje que es tu vida fuera de la mia.

Tu propio viaje. Pero no el mio. Ya no quiero compartir egoismo, ni soledad, ni silencio, ni comida, ni deseos escondidos. Quiero decirlo todo, inclusive la pena que me da el saber que vos no sos aquel que quiero. Y me da ravia eso, la vida y la realidad, la ravia sigue, acá en el plexo y en mi garganta que no cesa de estrangular. Más ojalá llegue la dicha de la aceptación, asi lenta, como siempre, como el tiempo que parece no transcurrir más pero el mismo que a la larga me demuestra que estoy más cerca de la sanidad.

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