Qué pasó?
dónde se fue el eje? dónde quedó?
si en esos dias aflojaba el cuerpo, la mente y la vida.
Se me desvió. Me desvié. Hacia el mundo que todavia no sana, y que atrae viejos cuerpos y habitos de antes, los que todavía duermen adentro y se despiertan con solo caminar o chillar muy pausadamente.
Y cuando es asi se alborotan, y vierten un sin fin de inquietudes, de ansiedades que vuelven, de amores chotos, descuidados, ideales, irreales, mal encausados, adicciones, oscuridades. Por lo menos lo veo antes, antes que antes, cuando era ayer, duran cada vez menos y me hablan y me dejan ver. Aquello que no se ve pero se intuye, se huele, se ve acercarse...lento y no tanto, y que lo se, antes que pase.
Avisa el alma, avisa el cuerpo, avisa la piel, avisa el olor y la sensación de lo que no se ve. Ahi ahi ahi es, escucha bien. No te detengas no te distraigas, no mires a un lado porque eso es. Nada más por conocer, solo lo que de primera se ve.
Enderezar al carro, buscar el eje, maniobrar a tientas con algo que aprendí, recuperar energia, sanar lo insano, volver la ruta, el camino que aprendí...volver, volver, volver, algo cansada, malhumorada, sin sexo ya. Sola en camino, sola en la ruta, sola para retornar y volver a andar, una vez más...
Un viaje, no necesariamente nos transporta a otro lugar geográfico. Muchas veces nos toca "viajar adentro". Es en ese lugar donde no necesitamos ni dinero, ni equipaje, ni comida. Es ahí donde se puede viajar liviano. Es esa travesía la que incluso, puede durar una vida entera.
martes, 30 de noviembre de 2010
domingo, 28 de noviembre de 2010
Estación: cuando decido parar
Son pocas las veces en las que decido parar.
Y digo decido de ELECCIÓN.
Elegir no cargarme, no saturar mis tiempos, no comprometerme ni cumplir por compromiso.
Elegir algo más de aire, de viento, de frio. De agua, de mis sitios. De los que sana puedo vivir, de lo que no necesito llenar tanto, ni rebalsar, ni dañarme.
Sólo por hoy y es domingo. De papá y hermanas, de agua y de rio.
De una siesta anclada, sujeta al fondo, sin prisa, sin deseo, con lo justo, ni más ni menos.
Sólo por hoy y es domingo. Y me alegra tanto haber elegido frenar.
Me salió solo hoy y lo disfruto, sin ver qué será mañana. Pues el lunes otro reto me espera, al levantarme, ver el sol, desayunar y comenzar.
Y digo decido de ELECCIÓN.
Elegir no cargarme, no saturar mis tiempos, no comprometerme ni cumplir por compromiso.
Elegir algo más de aire, de viento, de frio. De agua, de mis sitios. De los que sana puedo vivir, de lo que no necesito llenar tanto, ni rebalsar, ni dañarme.
Sólo por hoy y es domingo. De papá y hermanas, de agua y de rio.
De una siesta anclada, sujeta al fondo, sin prisa, sin deseo, con lo justo, ni más ni menos.
Sólo por hoy y es domingo. Y me alegra tanto haber elegido frenar.
Me salió solo hoy y lo disfruto, sin ver qué será mañana. Pues el lunes otro reto me espera, al levantarme, ver el sol, desayunar y comenzar.
sábado, 27 de noviembre de 2010
Estación: sábado sola
Sola
Sola
Yo sola. Conmigo.
Sábado de verde, masajes, hermanas y mates.
De baños de sales, de música cargada y recargada, de comida sana, de dulce fasito, de demasiados cigarros, de ansias de ti.
Sola. Y aún con ansias de buscar. Algo que ahora, la realidad dice soledad. De la buena, solo por hoy. De la que no se llena, solo con el breve espacio en el que yo estoy. Y algunos amores que no fueron, y deseos de amores que vengan, de un poco de sexo, de algún que otro abrazo, de caricias y de besos.
Pero eso no viene y hoy, solo por hoy, estoy sola.
Sola
Yo sola. Conmigo.
Sábado de verde, masajes, hermanas y mates.
De baños de sales, de música cargada y recargada, de comida sana, de dulce fasito, de demasiados cigarros, de ansias de ti.
Sola. Y aún con ansias de buscar. Algo que ahora, la realidad dice soledad. De la buena, solo por hoy. De la que no se llena, solo con el breve espacio en el que yo estoy. Y algunos amores que no fueron, y deseos de amores que vengan, de un poco de sexo, de algún que otro abrazo, de caricias y de besos.
Pero eso no viene y hoy, solo por hoy, estoy sola.
miércoles, 24 de noviembre de 2010
Estación: lo que falta
Y si vivo pensando en lo que no hice bien, en lo que falta, en el amor que no tengo, en los lugares a donde no fui, los kilos que faltan por bajar, el sexo que no llega, el amor que tampoco.
Todo se hace esperar, hasta la tranquilidad que ansiosa ansio. Y acá están los frenos de la vida como enseñándome todo lo que quiero sin tenerlo o de a poco pero lo sigo queriendo ya. Cómo pesa y como lucho contra aquello que repliega en anhelos y paciencias eternas. Nada lo es, pero esto parece serlo.
La paciencia que no llega y que quiero rápido, pero es paciencia justamente entonces no llegará de esa forma. Y los ruidos, eternos ruidos de adentro que no callan y pelean y me ciegan y me inundan de no paz.
Soltar...
y necesito ayuda. De algo superior que me lleve aunque yo lo tengo que lograr, pido ayuda quien me escuche, quien me lea quien me mire quien crea.
Se que si logro esa paz lo demás tranquilo llegará. Y que mi paz llegue tranquila como quiero lo demás.
Todo se hace esperar, hasta la tranquilidad que ansiosa ansio. Y acá están los frenos de la vida como enseñándome todo lo que quiero sin tenerlo o de a poco pero lo sigo queriendo ya. Cómo pesa y como lucho contra aquello que repliega en anhelos y paciencias eternas. Nada lo es, pero esto parece serlo.
La paciencia que no llega y que quiero rápido, pero es paciencia justamente entonces no llegará de esa forma. Y los ruidos, eternos ruidos de adentro que no callan y pelean y me ciegan y me inundan de no paz.
Soltar...
y necesito ayuda. De algo superior que me lleve aunque yo lo tengo que lograr, pido ayuda quien me escuche, quien me lea quien me mire quien crea.
Se que si logro esa paz lo demás tranquilo llegará. Y que mi paz llegue tranquila como quiero lo demás.
domingo, 21 de noviembre de 2010
Estación: delfines
Sonido de delfines.
Desde allá abajo.
Se siente bien ésto de relajar y soltar un poco.
Tan distinto a mi, o tal vez una parte, que descubro de a poco. Y me sorprende saber cómo se siente, tan singular, tan diferente a otros.
Agua.
Al respirar. Agua, al relajar. Agua, al descontracturar.
Al alivianar las penas, lo que no puede ser, lo que no debe ser. Por algo más.
Por eso que vendrá, tan incierto, tan lejos, o tal vez cerca.
Lluvia. Sonido sanador.
Amigos, música del alma.
Verdes, colores infinitos.
Y yo ahi, sólo sintiendo el viento. Y tan a gusto.
Desde allá abajo.
Se siente bien ésto de relajar y soltar un poco.
Tan distinto a mi, o tal vez una parte, que descubro de a poco. Y me sorprende saber cómo se siente, tan singular, tan diferente a otros.
Agua.
Al respirar. Agua, al relajar. Agua, al descontracturar.
Al alivianar las penas, lo que no puede ser, lo que no debe ser. Por algo más.
Por eso que vendrá, tan incierto, tan lejos, o tal vez cerca.
Lluvia. Sonido sanador.
Amigos, música del alma.
Verdes, colores infinitos.
Y yo ahi, sólo sintiendo el viento. Y tan a gusto.
viernes, 19 de noviembre de 2010
Estación: mi adn
este es un mail que me envía la esposa de mi padre biológico.
Si llevaré mucho de él en mi adn por favor!
Compulsivo, lo mismo que yo. Agresivo, lo mismo que yo. Sólo que yo, a diferencia de él, quiero usar esa ira para algo bueno y no para cagar a piñas a los demás. Sólo que yo, a diferencia de él, quiero tratar de salir de ahi, o al menos ir hacia un lugar más sano.
Me quedó resonando mucho la pregunta de Mirna a Juan: "y qué te pasa a vos con la agresión" porque todos los dias me la pregunto a mi misma cuando me pego yo misma. Quiero tratarme mejor, quiero cuidarme más.
--------------------------------------------------------------------------------
From: s_carricaburu@hotmail.com
To: victoriaronsano@hotmail.com
Subject: saludos
Date: Sat, 20 Nov 2010 00:01:08 +0000
Hola Vicki, gracias por preocuparte, pero creo que estoy bien de salud, lo que ocurre es con Nicolas (disculpa pero no se poner los acentos con esta compu). Como te he contado en otras oportunidades, Nicolas no esta bien de salud, sufre de depresion y de TOC, trastorno obsesivo compulsivo. Es una enfermedad de porqueria . Me llevo mucho tiempo convenserlo de que fuera al psiquiatra y ya hace nueve años que va. Pero no le hace caso y la convivencia se torna insoportable. Pablo trabaja con el desde hace unos años, pero la relacion es muy mala, eso que Pablo es un divino, responsable, trabajador y con Sebastian lo justo y necesario. A mi me da mucha tristeza porque Nicolas no es mala persona, pero esta muy enfermo.
Eso es lo que me pasa.
Y vos? Cuando nos vamos a ver? No dejes de estar en contacto con mis hijos,tus hermanos, son bellas personas . Me gustaria algun dia juntarlos y disfrutar de ese momento. La vida es una y no vuelve. Vos no sos mi hija, pero te quiero porque sos la hermana de mis hijos.
Te mando un beso y cuando puedas contame algo de tu vida.
Silvia
Si llevaré mucho de él en mi adn por favor!
Compulsivo, lo mismo que yo. Agresivo, lo mismo que yo. Sólo que yo, a diferencia de él, quiero usar esa ira para algo bueno y no para cagar a piñas a los demás. Sólo que yo, a diferencia de él, quiero tratar de salir de ahi, o al menos ir hacia un lugar más sano.
Me quedó resonando mucho la pregunta de Mirna a Juan: "y qué te pasa a vos con la agresión" porque todos los dias me la pregunto a mi misma cuando me pego yo misma. Quiero tratarme mejor, quiero cuidarme más.
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From: s_carricaburu@hotmail.com
To: victoriaronsano@hotmail.com
Subject: saludos
Date: Sat, 20 Nov 2010 00:01:08 +0000
Hola Vicki, gracias por preocuparte, pero creo que estoy bien de salud, lo que ocurre es con Nicolas (disculpa pero no se poner los acentos con esta compu). Como te he contado en otras oportunidades, Nicolas no esta bien de salud, sufre de depresion y de TOC, trastorno obsesivo compulsivo. Es una enfermedad de porqueria . Me llevo mucho tiempo convenserlo de que fuera al psiquiatra y ya hace nueve años que va. Pero no le hace caso y la convivencia se torna insoportable. Pablo trabaja con el desde hace unos años, pero la relacion es muy mala, eso que Pablo es un divino, responsable, trabajador y con Sebastian lo justo y necesario. A mi me da mucha tristeza porque Nicolas no es mala persona, pero esta muy enfermo.
Eso es lo que me pasa.
Y vos? Cuando nos vamos a ver? No dejes de estar en contacto con mis hijos,tus hermanos, son bellas personas . Me gustaria algun dia juntarlos y disfrutar de ese momento. La vida es una y no vuelve. Vos no sos mi hija, pero te quiero porque sos la hermana de mis hijos.
Te mando un beso y cuando puedas contame algo de tu vida.
Silvia
jueves, 18 de noviembre de 2010
Estación: Polaridades: la morsa y la hormiga
Después de muchos años de deambular, lenta y cansina la morsa, empezó a sentir la necesidad de asentarse en un lugar. Echar raices, demasiadas, pues su cuerpo pesado y tieso no hacia otra cosa que “andar echado”.
Caminando por la costa argentina, se decidió por Miramar, una ciudad no muy grande, con miles de bicicletas en verano, olor a pescado y niños. Ocupó una casa algo gris, sucia, con algunos muebles antiguos que raspados, dejaban ver el paso del tiempo. Aquel tiempo que todo desmorona y que no resulta placentero en semejante dejadez. Aunque para ella no era problema alguno, ya que su misma dejadez hacia juego con su nueva casa.
Su vida se reducía a levantarse, llegar hasta el porch, asomar la cabeza y volver a entrar. Ya solo eso era todo un movimiento para el gran animal. La otra parte del tiempo se la pasaba comiendo. Casi no hablaba, solo cantaba algunas veces pero el ruido la ponia de muy mal humor. Echada después de comer y comer, solo movía su aleta para alejar los restos de dulces o salados que quedaban desperdigados por el piso, cuando quedaban restos…
Y asi sus dias, sus semanas, sus años, su vida. Sin el más mínimo estímulo de vitalidad, sin las ganas que da el movimiento, sin el compartir, en la soledad plena de un ser que se empecina en estar solo.
Uno de esos días, en lo que nada pasa, sintió algunos ruidos en la habitación contigua. No atinaba a moverse ni un centímetro pero el malhumor que esos ruidos le generaban hizo que se arrastrara muy pesadamente hasta allá, no sin antes tragarse unos cuantos panes y algo más que andaba por ahí. Se asomó al cuarto, era la primera vez que lo veia en realidad, ni siquiera se habia tomado el trabajo de recorrer su propio hogar. En uno de los rincones vió un hueco, algo pequeño y algo negro y naranja que se movía, de acá para allá…sin parar…y entre saltos alborotados transportaba ramas, hojas y algo más que ella no divisaba. Algo despertó su curiosidad, una leve electricidad le corrió por el cuerpo y la impulsó a moverse, algo más rápido que de costumbre.
Cuando llegó al rincón vió una hormiga. Algo diferente a las que antes había visto. Tenía ojos grandes, saltones y pestañas bien oscuras. Círculos naranjas en el cuerpo se pintaban en el negro del fondo y no paraba de moverse. La morsa trató de aplastarla pero la hormiga saltó. Trató de escupirla pero la hormiga esquivó la flema. Trató de soplarla pero después de deslizarse disfrutando del trayecto la hormiga cayó parada y firme. “La puta” pensó la morsa…”esta pelotuda no se muere, no se va ni se lastima, no me queda otra que hablar…” Y la morsa habló. Le sonó extraño escuchar su propia voz, tan callada durante años la sintió rara, ni ella conocía su propio sonido que casi en un susurro se escuchó. Presentandose, invitó rápido a la hormiga a emprender la retirada, no tenía la más mínima intención de compartir su casa y mucho menos con un pequeño ser inquieto y ruidoso.
Después de dejarla hablar, la hormiga le contó que alli se instalaría. Cansada también de moverse tanto, habia decidido anclar al menos por un tiempo cerca del mar. Eso le permitiría disfrutar del sol cuando quisiera, zambullirse en el agua fria y trabajar todos los dias un poco para construirse su casa. Ella no tenía ningún problema en compartir su hogar con la morsa, es más, le gustaba la idea. Pero la morsa no cedía. Intentó pisarla una vez más, con sus dos aletas intentó triturarla, pero la hormiga se escabulló por debajo, quizo pincharla con unas tijeras pero la hormiga corrió agil y rápida al otro rincón, sopló, escupió y hasta gritó pero nada pasaba. Quería sacársela de encima. Matarla. Pero la hormiga parecía tener varias vidas, o al menos una fuerte y firme.
Después de varias discusiones, decidieron buscar un papel y redactar un contrato de convivencia. Ya nada se podia hacer y la morsa, resignada entendió que la mejor manera era esa. Redactaron lo siguiente:
1-Cada cual tendría su propio espacio en la casa y por lo menos una vez al dia se juntarían a tomar te o hablar en un lugar común.
2-La morsa debería comer despacio, masticar tranquila y no dejar restos de comida ni suciedad.
3-La hormiga debería administrar mejor su energía, tratando de no hablar a los gritos ni hace ruido después de la una de la mañana.
4-Una vez al dia la hormiga sacaría a tomar aire y caminar a la vaga morsa, para hacer que ésta mueva el cuerpo.
5-Una vez al dia la morsa, haría descansar a la hormiga, alejándola de sus inquietud constante.
6-Las dos hablarían claramente cuando hubiese un problema tratando de llegar a un acuerdo sin golpes, ni pisadas, ni escupidas, sin daños.
7-Tratarían de vivir en amable convivencia, el tiempo que compartieran ese tramo de la vida. Al menos ese breve tiempo, ese instante, ese chispazo de vida.
Caminando por la costa argentina, se decidió por Miramar, una ciudad no muy grande, con miles de bicicletas en verano, olor a pescado y niños. Ocupó una casa algo gris, sucia, con algunos muebles antiguos que raspados, dejaban ver el paso del tiempo. Aquel tiempo que todo desmorona y que no resulta placentero en semejante dejadez. Aunque para ella no era problema alguno, ya que su misma dejadez hacia juego con su nueva casa.
Su vida se reducía a levantarse, llegar hasta el porch, asomar la cabeza y volver a entrar. Ya solo eso era todo un movimiento para el gran animal. La otra parte del tiempo se la pasaba comiendo. Casi no hablaba, solo cantaba algunas veces pero el ruido la ponia de muy mal humor. Echada después de comer y comer, solo movía su aleta para alejar los restos de dulces o salados que quedaban desperdigados por el piso, cuando quedaban restos…
Y asi sus dias, sus semanas, sus años, su vida. Sin el más mínimo estímulo de vitalidad, sin las ganas que da el movimiento, sin el compartir, en la soledad plena de un ser que se empecina en estar solo.
Uno de esos días, en lo que nada pasa, sintió algunos ruidos en la habitación contigua. No atinaba a moverse ni un centímetro pero el malhumor que esos ruidos le generaban hizo que se arrastrara muy pesadamente hasta allá, no sin antes tragarse unos cuantos panes y algo más que andaba por ahí. Se asomó al cuarto, era la primera vez que lo veia en realidad, ni siquiera se habia tomado el trabajo de recorrer su propio hogar. En uno de los rincones vió un hueco, algo pequeño y algo negro y naranja que se movía, de acá para allá…sin parar…y entre saltos alborotados transportaba ramas, hojas y algo más que ella no divisaba. Algo despertó su curiosidad, una leve electricidad le corrió por el cuerpo y la impulsó a moverse, algo más rápido que de costumbre.
Cuando llegó al rincón vió una hormiga. Algo diferente a las que antes había visto. Tenía ojos grandes, saltones y pestañas bien oscuras. Círculos naranjas en el cuerpo se pintaban en el negro del fondo y no paraba de moverse. La morsa trató de aplastarla pero la hormiga saltó. Trató de escupirla pero la hormiga esquivó la flema. Trató de soplarla pero después de deslizarse disfrutando del trayecto la hormiga cayó parada y firme. “La puta” pensó la morsa…”esta pelotuda no se muere, no se va ni se lastima, no me queda otra que hablar…” Y la morsa habló. Le sonó extraño escuchar su propia voz, tan callada durante años la sintió rara, ni ella conocía su propio sonido que casi en un susurro se escuchó. Presentandose, invitó rápido a la hormiga a emprender la retirada, no tenía la más mínima intención de compartir su casa y mucho menos con un pequeño ser inquieto y ruidoso.
Después de dejarla hablar, la hormiga le contó que alli se instalaría. Cansada también de moverse tanto, habia decidido anclar al menos por un tiempo cerca del mar. Eso le permitiría disfrutar del sol cuando quisiera, zambullirse en el agua fria y trabajar todos los dias un poco para construirse su casa. Ella no tenía ningún problema en compartir su hogar con la morsa, es más, le gustaba la idea. Pero la morsa no cedía. Intentó pisarla una vez más, con sus dos aletas intentó triturarla, pero la hormiga se escabulló por debajo, quizo pincharla con unas tijeras pero la hormiga corrió agil y rápida al otro rincón, sopló, escupió y hasta gritó pero nada pasaba. Quería sacársela de encima. Matarla. Pero la hormiga parecía tener varias vidas, o al menos una fuerte y firme.
Después de varias discusiones, decidieron buscar un papel y redactar un contrato de convivencia. Ya nada se podia hacer y la morsa, resignada entendió que la mejor manera era esa. Redactaron lo siguiente:
1-Cada cual tendría su propio espacio en la casa y por lo menos una vez al dia se juntarían a tomar te o hablar en un lugar común.
2-La morsa debería comer despacio, masticar tranquila y no dejar restos de comida ni suciedad.
3-La hormiga debería administrar mejor su energía, tratando de no hablar a los gritos ni hace ruido después de la una de la mañana.
4-Una vez al dia la hormiga sacaría a tomar aire y caminar a la vaga morsa, para hacer que ésta mueva el cuerpo.
5-Una vez al dia la morsa, haría descansar a la hormiga, alejándola de sus inquietud constante.
6-Las dos hablarían claramente cuando hubiese un problema tratando de llegar a un acuerdo sin golpes, ni pisadas, ni escupidas, sin daños.
7-Tratarían de vivir en amable convivencia, el tiempo que compartieran ese tramo de la vida. Al menos ese breve tiempo, ese instante, ese chispazo de vida.
lunes, 15 de noviembre de 2010
Estación: cansada
Estoy muy cansada.
Mi cuerpo pide parar y mis límites braman clamando que los utilice.
Maltratos, demasiadas escuchas, tristezas, demasiadas cargas, mochilas, demasiadas contracturas. El hacerse cargo es bueno pero no tanto. No puedo TODO y me abruma saber eso. Pretendiendo solucionar la vida de otros de a ratos me olvido de la mia y quedo atrapada otra vez, en mis propios límites.
Ansias, soledad, comida...ansias, soledad, comida. La escucha y la paciencia que no llegan y que hoy no tengo me dejan en un lugar sin registro. Y me vuelvo a perder, casi a oscuras, casi a tientas buscando y deseando salir.
Saber cuándo y cómo explotar. Y no hacerlo desmedido, silenciar cuando es preciso, observar cuando es necesario, hablar si asi lo decido. El puente que soy se desmorona a veces y no uno ni una cosa ni otra porque voy desunida yo misma, dividida, extraviada, extralimitada.
Frenar, seguir, frenar, seguir, lo repito casi como un mantra. Aqui y ahora me cuesta otra vez y la vida se encarga de recordármelo a cada paso, cada dia, cada segundo de mi vida.
Mi cuerpo pide parar y mis límites braman clamando que los utilice.
Maltratos, demasiadas escuchas, tristezas, demasiadas cargas, mochilas, demasiadas contracturas. El hacerse cargo es bueno pero no tanto. No puedo TODO y me abruma saber eso. Pretendiendo solucionar la vida de otros de a ratos me olvido de la mia y quedo atrapada otra vez, en mis propios límites.
Ansias, soledad, comida...ansias, soledad, comida. La escucha y la paciencia que no llegan y que hoy no tengo me dejan en un lugar sin registro. Y me vuelvo a perder, casi a oscuras, casi a tientas buscando y deseando salir.
Saber cuándo y cómo explotar. Y no hacerlo desmedido, silenciar cuando es preciso, observar cuando es necesario, hablar si asi lo decido. El puente que soy se desmorona a veces y no uno ni una cosa ni otra porque voy desunida yo misma, dividida, extraviada, extralimitada.
Frenar, seguir, frenar, seguir, lo repito casi como un mantra. Aqui y ahora me cuesta otra vez y la vida se encarga de recordármelo a cada paso, cada dia, cada segundo de mi vida.
jueves, 11 de noviembre de 2010
Estación: no te dije
No te dije:
que sos un forro. El que no te pusiste aquel dia, ni yo tampoco. Sos el poco cuidado que todavia tengo en mi, sos mi parte de insanidad, sos mi parte adictiva, a esa que retorno aún cuando ya pasé por ahi, aún buscando salir, siempre retorno...como el ratón de Vero, que espero no regrese a su jaula. A la jaula que uno construye, porque no se atreve, porque tiene miedo, porque duda, frente a un espacio, a un vacio de incertidumbre que nos cuesta afrontar con ligereza fluyendo.
No te dije que no quiero que no me registres, ni vos ni nadie. Que yo antes era asi pero que ya no. Que me importa lo que al otro le pasa, que soy respetuosa, que se que hay gente que me espera y que se alegra cuando me ve llegar. Y que yo también te esperé aún cuando del otro lado encontré silencio y descuido.
No te dije que no quiero un sexo casual, palabras bellas no cumplidad, poemas rotos, puentes distantes, viajes sin compañía, mochilas ahujereadas, cantimploras vacias, másquinas sin fotos, mail no enviados, demasiados porros fumados, cocaina de a ratos, miradas perdidas, mundos submarinos constantes. No quiero eso ni de vos ni de nadie.
No te dije que quiero aprender a cuidarme y por eso no te quiero. No te dije que no sé para qué hablas, si después los ecos no se cumplen, si no se sostienen, si son sin permanencia, sin cariño y con ligereza.
No quiero el no respeto, no quiero ese lugar, no quiero cada diez dias ni quiero sin registrar. No quiero amores partidos, no quiero proyectos truncos, no quiero deseos desmedidos, ni abruptos ni aburridos.
Esa parte falta sana, de mi y de vos eso es compartido. Pero yo intento cada dia moverme hacia un sitio distinto. No quiero retroceder escalones con un niño dormido.
Siento ardor, enojo, lucha, contractura. Aborrezco que me falte la alegria en estos dias pero presumo que eso pasará de a poco, sin ansias cuando menos en alguna orilla.
No te dije tantas cosas y muchas vos me dijiste sin decirlas. No te dije que no quiero eso, ni te quiero a vos niño dormido...
que sos un forro. El que no te pusiste aquel dia, ni yo tampoco. Sos el poco cuidado que todavia tengo en mi, sos mi parte de insanidad, sos mi parte adictiva, a esa que retorno aún cuando ya pasé por ahi, aún buscando salir, siempre retorno...como el ratón de Vero, que espero no regrese a su jaula. A la jaula que uno construye, porque no se atreve, porque tiene miedo, porque duda, frente a un espacio, a un vacio de incertidumbre que nos cuesta afrontar con ligereza fluyendo.
No te dije que no quiero que no me registres, ni vos ni nadie. Que yo antes era asi pero que ya no. Que me importa lo que al otro le pasa, que soy respetuosa, que se que hay gente que me espera y que se alegra cuando me ve llegar. Y que yo también te esperé aún cuando del otro lado encontré silencio y descuido.
No te dije que no quiero un sexo casual, palabras bellas no cumplidad, poemas rotos, puentes distantes, viajes sin compañía, mochilas ahujereadas, cantimploras vacias, másquinas sin fotos, mail no enviados, demasiados porros fumados, cocaina de a ratos, miradas perdidas, mundos submarinos constantes. No quiero eso ni de vos ni de nadie.
No te dije que quiero aprender a cuidarme y por eso no te quiero. No te dije que no sé para qué hablas, si después los ecos no se cumplen, si no se sostienen, si son sin permanencia, sin cariño y con ligereza.
No quiero el no respeto, no quiero ese lugar, no quiero cada diez dias ni quiero sin registrar. No quiero amores partidos, no quiero proyectos truncos, no quiero deseos desmedidos, ni abruptos ni aburridos.
Esa parte falta sana, de mi y de vos eso es compartido. Pero yo intento cada dia moverme hacia un sitio distinto. No quiero retroceder escalones con un niño dormido.
Siento ardor, enojo, lucha, contractura. Aborrezco que me falte la alegria en estos dias pero presumo que eso pasará de a poco, sin ansias cuando menos en alguna orilla.
No te dije tantas cosas y muchas vos me dijiste sin decirlas. No te dije que no quiero eso, ni te quiero a vos niño dormido...
miércoles, 10 de noviembre de 2010
Estación: broncas
Todavía me arde el estómago.
El que guarda algunos nervios, ansiedades y otras angustias no dichas.
La bronca del no cuidado, del no espacio que me das, de tu silencio y el desplante de un llamado. Del descuido corporal y del beso dado con no tanta dulzura, del cariño que no está,del sexo algo bruto, no enamorado ni con ganas de estarlo. Del propio saciar del deseo que te lleva a no verme, ni cerca siquiera, ni de lejos tampoco, ni registar mi necesidad que a veces ni yo misma registro. El dejarme atragantada, plantada, en un silencio que todo lo dice, que lo dijo el primer dia, en el viaje que es tu vida fuera de la mia.
Tu propio viaje. Pero no el mio. Ya no quiero compartir egoismo, ni soledad, ni silencio, ni comida, ni deseos escondidos. Quiero decirlo todo, inclusive la pena que me da el saber que vos no sos aquel que quiero. Y me da ravia eso, la vida y la realidad, la ravia sigue, acá en el plexo y en mi garganta que no cesa de estrangular. Más ojalá llegue la dicha de la aceptación, asi lenta, como siempre, como el tiempo que parece no transcurrir más pero el mismo que a la larga me demuestra que estoy más cerca de la sanidad.
El que guarda algunos nervios, ansiedades y otras angustias no dichas.
La bronca del no cuidado, del no espacio que me das, de tu silencio y el desplante de un llamado. Del descuido corporal y del beso dado con no tanta dulzura, del cariño que no está,del sexo algo bruto, no enamorado ni con ganas de estarlo. Del propio saciar del deseo que te lleva a no verme, ni cerca siquiera, ni de lejos tampoco, ni registar mi necesidad que a veces ni yo misma registro. El dejarme atragantada, plantada, en un silencio que todo lo dice, que lo dijo el primer dia, en el viaje que es tu vida fuera de la mia.
Tu propio viaje. Pero no el mio. Ya no quiero compartir egoismo, ni soledad, ni silencio, ni comida, ni deseos escondidos. Quiero decirlo todo, inclusive la pena que me da el saber que vos no sos aquel que quiero. Y me da ravia eso, la vida y la realidad, la ravia sigue, acá en el plexo y en mi garganta que no cesa de estrangular. Más ojalá llegue la dicha de la aceptación, asi lenta, como siempre, como el tiempo que parece no transcurrir más pero el mismo que a la larga me demuestra que estoy más cerca de la sanidad.
lunes, 8 de noviembre de 2010
Estación: un poco más de luz
"Que vos buscaras algo mas de luz en el habla de vos, no de el. Es lindo que seas asi. La cuestion es no insistir en algo que no es"
Yo busco algo más de luz. Pero no puedo buscarla afuera. Es, como siempre, bien adentro. Cuando el destello no ilumina lo que aún no quiere ser iluminado es tan incierto el buscar como ridiculo y tieso, casi impenetrable, distraído y loco, pero esa locura que no cura, que no sana, que no derrumba estructuras. Es tan poco registrado como que un otro no existe, ni siquiera en el detalle del respeto, de la cordialidad, del compañero. Tal vez no sea conmigo y sea un alivio que asi sea. Quisiera que hubiera sido pero ya no quiero luchar contra aquello que es, que se presenta real, que lo descubre y me cubre de la insanidad.
Agradezco tanto a la vida y aquellos que me circundan por arrojar la luz que yo no reflejo, porque me calman la ceguera y los sueños en la ilusión. Y me hacen despertar de un sueño eterno en el que me reelego sin pensar siquiera en el daño que me produzco. Cuando permito que pasen límites, que no me cuiden, que yo no cuide...a pesar del dolor de "ser dejada" en eso dejo se juega lo sano que aún me queda, solo un pedazo, que hace ruido y debo escuchar.
Yo busco algo más de luz. Pero no puedo buscarla afuera. Es, como siempre, bien adentro. Cuando el destello no ilumina lo que aún no quiere ser iluminado es tan incierto el buscar como ridiculo y tieso, casi impenetrable, distraído y loco, pero esa locura que no cura, que no sana, que no derrumba estructuras. Es tan poco registrado como que un otro no existe, ni siquiera en el detalle del respeto, de la cordialidad, del compañero. Tal vez no sea conmigo y sea un alivio que asi sea. Quisiera que hubiera sido pero ya no quiero luchar contra aquello que es, que se presenta real, que lo descubre y me cubre de la insanidad.
Agradezco tanto a la vida y aquellos que me circundan por arrojar la luz que yo no reflejo, porque me calman la ceguera y los sueños en la ilusión. Y me hacen despertar de un sueño eterno en el que me reelego sin pensar siquiera en el daño que me produzco. Cuando permito que pasen límites, que no me cuiden, que yo no cuide...a pesar del dolor de "ser dejada" en eso dejo se juega lo sano que aún me queda, solo un pedazo, que hace ruido y debo escuchar.
domingo, 7 de noviembre de 2010
Estación: mucha bronca
Tengo la garganta trabada, contracturada, dura.
Con la bronca que acumula el no decir. Con la bronca que acumulan las promesas, de mierda...esas que no se sostienen, que se hablan por decir. Que el impulso o el descuido, o los dos salen por la puta boca.
Esa boca que es dulce pero amarga. Que anda rara, con ruidos adentro. Dentro de mis propios ruidos, de mi propio descuido y de mi propia insanidad. Me pregunto para qué y creo que tal vez eso ya lo sé. Correr el velo aún un poco más, cuando ya casi estoy dando un paso al sol, la oscuridad vuelve para intentar cubrirlo todo. Lo oscuro que creo que no se va. Pero que es idiota pensar que se va solo, sinó que lo tengo que dejar ir, dejarlo correr, para preservarme un poco más. Sanar lo que queda, dejar los pasos caidos, abrir las alas, dejarme libre, tomar recreos, elegir bien, no subir al primer tren, que el deseo no me ciegue, que la solidaridad no me lleve a malgastar las sogas, que no todos se las merecen, que no todos las aprovechan, que no lo puedo todo, si aún siquiera puedo conmigo.
Cuando estoy por dar el salto, vuelve el fantasma de mi adicción. Despacio como en sombras, como en él, como en espejo que refleja lo que queda, hablando todo, blanqueando la cocaína que lleva dentro y que llevo en comida yo también. Cuando el sol está por asomar viene la penumbra. Y tal vez sea bueno, como a prueba para ver si paso, para ver si aprendo, para ver si despego de su lado. Para ver si salto, de una vez al sol...
Déjalo correr...que el tiempo diga, que el sol escuche, que las alas se desplieguen, que la vida me conserve lo que yo no puedo. Agradezco eso, gracias a la vida, que me ha dado tanto pero tanto salvataje. Que hoy me abriga.
Con la bronca que acumula el no decir. Con la bronca que acumulan las promesas, de mierda...esas que no se sostienen, que se hablan por decir. Que el impulso o el descuido, o los dos salen por la puta boca.
Esa boca que es dulce pero amarga. Que anda rara, con ruidos adentro. Dentro de mis propios ruidos, de mi propio descuido y de mi propia insanidad. Me pregunto para qué y creo que tal vez eso ya lo sé. Correr el velo aún un poco más, cuando ya casi estoy dando un paso al sol, la oscuridad vuelve para intentar cubrirlo todo. Lo oscuro que creo que no se va. Pero que es idiota pensar que se va solo, sinó que lo tengo que dejar ir, dejarlo correr, para preservarme un poco más. Sanar lo que queda, dejar los pasos caidos, abrir las alas, dejarme libre, tomar recreos, elegir bien, no subir al primer tren, que el deseo no me ciegue, que la solidaridad no me lleve a malgastar las sogas, que no todos se las merecen, que no todos las aprovechan, que no lo puedo todo, si aún siquiera puedo conmigo.
Cuando estoy por dar el salto, vuelve el fantasma de mi adicción. Despacio como en sombras, como en él, como en espejo que refleja lo que queda, hablando todo, blanqueando la cocaína que lleva dentro y que llevo en comida yo también. Cuando el sol está por asomar viene la penumbra. Y tal vez sea bueno, como a prueba para ver si paso, para ver si aprendo, para ver si despego de su lado. Para ver si salto, de una vez al sol...
Déjalo correr...que el tiempo diga, que el sol escuche, que las alas se desplieguen, que la vida me conserve lo que yo no puedo. Agradezco eso, gracias a la vida, que me ha dado tanto pero tanto salvataje. Que hoy me abriga.
martes, 2 de noviembre de 2010
Estación: papá
Queridas Hijas;
Se acerca mi cunpleaños núnero cincuenta y ocho y la verdad me cae como una piedra más. Ultimamente me siento como cayendo por un barranco sin fin, con pocas ramas de donde agarrarse y sin poder ver el fondo. No termino de encontrarle la solución a un problema y aparece otro y otro y otro. Los "58" me encuentran sin trabajo, sin pareja, pronto sin casa y sin ninguna visión de futuro.
Yo que siempre he sentido tener respuestas y soluciones para todo y que me he considerado gestor de mi propio destino, la verdad, me encuentro abrumado y angustiado.
Les cuento esto así, por mail, pues quizás en el día a día por ahí no lo transmita y porque además como padre me de un poco de verguenza no ser el pilar de la situación y mostrarme sin tener las respuestas y las soluciones.
Ma preguntaron que quería para mi cumpleaños. La verdad, lo único que necesito es vuestro cariño. Sentirme al menos un buen padre, si es que lo merezco, dado que en tantas cosas me siento fallando.
Nada material podría suplantar un beso, una caricia o un abrazo.
Perdonen que les cargue un peso adicional a sus problemas. Cada uno tiene los suyos. Pero a veces hay que saber pedir ayuda y buscar apoyos. A mi siempre me ha costado.
Final de carta.
Emociones que despiertan un yo más humano, más imperfecto, más mundano. Pero no peyorativamente, sinó del mundo real, del que nos hace equivocarnos, para luego desandar y andar, titubeando, yendo y regresando. Levantándose aún a tientas, con un vacio en medio y abajo que no termina nunca.
Y las ganas de sanarlos y de sanar también. De ayudar casi isntintivamente en un aprendizaje que deberia ser tan personal, tan de uno, para no quitarle lo vivido, como cuando yo era niña y él pensaba que podía vivir por mi. Pero no es asi, ni él vivirá por mi ni yo por él. Con 34 y 58, mi padre vuelve a empezar. Así de grande, y asi de niño. Con la edad que no te da el tiempo, la vida juega de nuevo y vuelve a barajar.
Quién sabe qué cartas esperan. Quién sabe las que vendrán, las que forjará el destino y más uno mismo. Ojalá sean lo coherentes que quiero ser, que quiera ser él, ojalá sean felices y nuevas y relajadas. Ojalá que si.
Se acerca mi cunpleaños núnero cincuenta y ocho y la verdad me cae como una piedra más. Ultimamente me siento como cayendo por un barranco sin fin, con pocas ramas de donde agarrarse y sin poder ver el fondo. No termino de encontrarle la solución a un problema y aparece otro y otro y otro. Los "58" me encuentran sin trabajo, sin pareja, pronto sin casa y sin ninguna visión de futuro.
Yo que siempre he sentido tener respuestas y soluciones para todo y que me he considerado gestor de mi propio destino, la verdad, me encuentro abrumado y angustiado.
Les cuento esto así, por mail, pues quizás en el día a día por ahí no lo transmita y porque además como padre me de un poco de verguenza no ser el pilar de la situación y mostrarme sin tener las respuestas y las soluciones.
Ma preguntaron que quería para mi cumpleaños. La verdad, lo único que necesito es vuestro cariño. Sentirme al menos un buen padre, si es que lo merezco, dado que en tantas cosas me siento fallando.
Nada material podría suplantar un beso, una caricia o un abrazo.
Perdonen que les cargue un peso adicional a sus problemas. Cada uno tiene los suyos. Pero a veces hay que saber pedir ayuda y buscar apoyos. A mi siempre me ha costado.
Final de carta.
Emociones que despiertan un yo más humano, más imperfecto, más mundano. Pero no peyorativamente, sinó del mundo real, del que nos hace equivocarnos, para luego desandar y andar, titubeando, yendo y regresando. Levantándose aún a tientas, con un vacio en medio y abajo que no termina nunca.
Y las ganas de sanarlos y de sanar también. De ayudar casi isntintivamente en un aprendizaje que deberia ser tan personal, tan de uno, para no quitarle lo vivido, como cuando yo era niña y él pensaba que podía vivir por mi. Pero no es asi, ni él vivirá por mi ni yo por él. Con 34 y 58, mi padre vuelve a empezar. Así de grande, y asi de niño. Con la edad que no te da el tiempo, la vida juega de nuevo y vuelve a barajar.
Quién sabe qué cartas esperan. Quién sabe las que vendrán, las que forjará el destino y más uno mismo. Ojalá sean lo coherentes que quiero ser, que quiera ser él, ojalá sean felices y nuevas y relajadas. Ojalá que si.
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