domingo, 31 de octubre de 2010

Estación: alertas/cuidados/ruidos, mezclados con ganas

Creo haber andado ya por esta estación.
Es algo repetido y no a la vez. Ya no pantallas y mares cruzados, sinó realidades personales con adicciones. Que son dos, que es mi espejo y me muestra.

Me muestra entera. Queriendo sanar, pero con una parte tan insana como la suya, tan descuidada, tan apresurada, impulsiva y deseosa del YA. De un ya que no alcanza y que descuida a los dos, a los dos enteros que quieren compartir su vida.

Un espejo sos. Mi espejo. Puedo mirarme, atreviéndome aún más, sin escapar del reflejo. Porque él me muestra mi yo. El más oscuro, el más adicto, el que aprisiona, el que hace que descienda, el que depreda, voraz y a punto. También el otro, el de la lucha, el del grupo y los viajes. Ver desde dónde uno se relaciona: desde la luz o la sombra, o de un claroscuro que ni sé cómo se logra...

Miré el espejo. No me corrí.
Pude hacer frente a lo que ví.
Ahora queda saber cómo seguir...

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