domingo, 10 de octubre de 2010

Estación: un poco de sobriedad

No es por que llueva. Ni cuestión de climas.
Solo él aparece...para irse a la medianoche, entre pantallas y ojos irreales, entre frases y deseos que cruzan el mar.

Y un poco de sobriedad aparece, o tal vez cordura, o quizas madurez.
Aparece y se va. Pero está. Como recordando mi adicción, como para que me cuide y no me sumerja en deseos tan grandes, tan imposibles, insanos, distantes.

No es el sol, ni una nube. Sino un viento repentino que lo trae. Ese impulso, el más vital. Que es como corriente, eléctrico, movedizo, bien real. Y va en comidas, y en él y quizas hasta pueda ir allá. No importa dónde pero aparece, descontrola/controla y luego se va.

Las faltas, los huecos, los vacios, como los quieras llamar. Creo llenarlos, engañando, tapando, buscando, ahi justo donde nada hay. En el afuera inmmenso, lleno de soledad. En vez de buscar adentro que es donde puedo encontrar.

Encontrarme con lo bello, que también forma parte. Y que es de un mundo real.

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