Sin mariposas.
No hay cosquillas, ni danzas, ni nervios.
Solo la tranquilidad de lo conocido, de saberme acariciada, de dormir contigo.
Necesidad, deseo o amor. O los tres. Qué es. Sin preguntas y con ellas transito el encuentro semanal, solo dejándome abrazar. Percibiéndome, registrando sensaciones. No sé qué es. No desde esta mente que pregunta y pregunta, que demanda, que juzga, que te mira señalando, que quiere otro, otro él...que busca impaciente el próximo esperando cosquilleos inciertos, sensualidad irreconocible, tal vez peligro, excitación, límites corridos, comportamientos insanos. Porque es lo más conocido. Aunque, cuando apareciste, algo se corrió, algo sanó.
No sé qué es. No lo preguntes, no me pidas más. Está bien asi. Por ahora. En el ahora todo está bien. Quién sabe qué querré mañana, a otro tal vez. Esto es solo ahora, dejemos que el tiempo hable, no mi mente perversa que interroga lo más intimo que tengo.
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