lunes, 19 de julio de 2010

Estación: decir amigo

Decir amigo es decir espejo.
Espejo donde me miro, desconfiando de mi enfadada opinión sobre mi misma.
Espejo donde me descubro, donde se me muestra, donde puedo acobijarme sin miedo a ser juzgada ni desplazada.

Decir amigo es decir lugares, mudanzas, ya viejas. Es niñez en Magdalena, adolescencia por San Luis, ya grande y sin paciencia. Es decir crecida, sabida, errada y expandida. Es decir coordillera y amores comprometidos y es decir queja.

Decir amigo es decir playa, mates, verdes, flores y guitarra. Es decir Norte, Capilla, mochila desilachada, manta abrigada. Es decir reflejo, palabras y viento. Es decir despejo y despojo. Es decir alma, desnuda, valiente, acobardada, aniñada, madura, equivocada. Es reto a mi no limite, es enojo a mi descuido, es cuidado a mi no cuidado, es caricia, es abrazos.

Decir amigos y están lejos, y los quiero acá y no los tengo. Pero los llevo guardaditos, pegados y sin destierro. Y los pienso, y les rezo y les pido aún consejo. Es Andre, es FLor, es Kari, es Marce, Ale, Leo, Nacho, Mari, Fede, Ivan, es cada uno con su nombre y sin nombrar. Es un eterno siempre, conexión, es acá, allá...no importa si lejos porque los tengo.

Decir amigo es decir hermano. Y bien del alma.

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