Un viaje, no necesariamente nos transporta a otro lugar geográfico. Muchas veces nos toca "viajar adentro". Es en ese lugar donde no necesitamos ni dinero, ni equipaje, ni comida. Es ahí donde se puede viajar liviano. Es esa travesía la que incluso, puede durar una vida entera.
miércoles, 20 de junio de 2012
Estación: dónde van los fuegos
"El fuego no es el ardiente fuego de la pasión, sino la llama imperturbable de la conciencia. Al quemar el velo, el delicado rostro del niño Buda se hace visible."
Dónde van los fuegos, los que pegados a mi ser desplegaban sus llamas hasta quemarme entera, sin dejar rastros ni flores, sin pereza.
Dónde van los fuegos, los que a veces arden, ya más callados, en breves horas de impulsos bravíos, extenuados y cansinos, que no sirven de abrigo, que no llenan el vacío ni la existencia, ni el clamor ni el nido.
Dónde van los fuegos que aniquilaron mi cuerpo, lastimosas heridas que han dejado, si velo, con estruendo, cual relámpagos inmensos y desolados, consumidos por la comida, llenos de aceites, de grasas y podridos, dónde están esos fuegos amigo...
Dónde están llegando, se habrán dispersado o canalizado, se habrán muerto o estarán amontonados, en mares más mansos, menos ansiosos, en barcos de papel que hoy se desploman, están quedando lejos...algunas veces los extraño, los añoro tanto, porque me mantenian pequeña, casi como niña, abrigada en mi eterna casa, bien adentro, me consumían.
Y hoy me quedan chicos, hago fuerza pero no me miran, a veces los fuerzo para que regresen, pero duran menos a mi lado, me abandonan porque ya no entienden el juego, porque esconderse no les sirve, y se burlan, saludando en eterno adiós, aunque están ahi todavía, como queriendo entrar cada vez que me derroto, cada vez que decaigo, cada vez que me descuido.
Será que van conmigo. Será que igual están pero menos intensos, será que ahora los veo, los quiero, y se van integrando bien adentro.
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