"No esta mal
Ser mi dueño otra vez
Ni temer que el rio sangre y calme
Al contarle mis plegarias
No esta mal
Sumergirme otra vez
Ni temer que el rio sangre y calme
Se bucear en silencio"
Me adueño o te haces dueño, dejando que pase, insalubre todavía.
No está mal volver, de repente a veces, ver y desilusionarme, como niña eterna, pero ya más vieja.
Sangra y duele, se libera y crece.
En constante maduración, va Mariela. Las olas van y vienen, en el inmenso océano de la vida, tranquila y calma, colmada y descansada, para luego ser volcán, que no se apaga. Te cuento ésto porque creo que puedo vomitar si no lo escribo, se me sale a borbotones por la garganta, inmensa es la bola mágica que me atraganta, si el karma no sale de una vez por todas.
Se va y vuelve, tsunamis profundos que me entriztecen, que acontecen y se marchan como en mi sueño. Pero me sumerjo otra vez, en lo más hondo de mis recelos, te veo y me veo en un gran espejo, compañía y soledad es lo que aprendo.
Y me hundo en azules bien hondos, y te busco y te espero en el fondo, pero estas tan lejos que ni te veo, no debo dejarme en este vuelo, seguir a tientas sería un descuido, tan costoso como los que he vivido. Las migajas no me llenan ni por entero, los "a veces" no resuenan y quedan viejos. Tu desgano me mata cada vez más lento, mi aplomo me encierra en cajones muertos.
Y nado, en la inmensidad de mi alma, me equivoco una vez más pero me meto. Me permito golpearme y aún asi intento, me hablo unas cuantas veces y me pierdo, aunque sé que algún día llegará el encuentro.
No hay comentarios:
Publicar un comentario