Aceptar que te vas, aceptar que no estas, que rozaste mi ensueño y no llego más allá, aceptar hoy el cielo y la soledad, aceptar que soy ilusa aún en la realidad.
Aceptarme entera en mi intensidad, y dejar que algunas cosas mueran, aquellas que no van más, que lo viejo pueda, despacio mutar, que el despegue sea sano, poder ver la inmensidad. Ahondar en lo profundo, en mi lucha, en revelión, con frescura que es mucha, con tino y sin desazón.
Aceptar que me diste, un intento, una razón, apertura, equilibrio pero luego terminó, aceptar que quizas no haya abrazos, vino y amor, aceptar que ella vuelva y que ella no sea yo. Confieso que hoy querría otra cosa, otro yo, pero la vida me dice que mire ésto y aquello no.
Aceptarme con piernas, cadera y corazón, aceptar la penumbra, la sombra y la luz que soy.
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