sábado, 18 de febrero de 2012

Estación: aceptar

Aceptar que te vas, aceptar que no estas, que rozaste mi ensueño y no llego más allá, aceptar hoy el cielo y la soledad, aceptar que soy ilusa aún en la realidad.

Aceptarme entera en mi intensidad, y dejar que algunas cosas mueran, aquellas que no van más, que lo viejo pueda, despacio mutar, que el despegue sea sano, poder ver la inmensidad. Ahondar en lo profundo, en mi lucha, en revelión, con frescura que es mucha, con tino y sin desazón.

Aceptar que me diste, un intento, una razón, apertura, equilibrio pero luego terminó, aceptar que quizas no haya abrazos, vino y amor, aceptar que ella vuelva y que ella no sea yo. Confieso que hoy querría otra cosa, otro yo, pero la vida me dice que mire ésto y aquello no.

Aceptarme con piernas, cadera y corazón, aceptar la penumbra, la sombra y la luz que soy.

jueves, 16 de febrero de 2012

Estación: digo no

Sigo ahí, el trabajo se hace eterno, otra vez caigo y lo intento, en otros planos...ya no tanto el impulso, si lo controlo y freno. Conozco este lugar, es tan cercano que va conmigo, es tan humano que se hace amigo, es tan intenso que aún me enojo, es tan mio que no lo escondo.

Siguen ahí, los atracones aún no han muerto, la emoción sigue aturdiendo, el expresar sigue naciendo. No es igual, me paro entera en el dolor, nacen estrellas del corazón, sigo aprendiendo en la desazón.

Lo veo yo, me lleva tiempo, de estación en estación, me voy midiendo en mi interior, observo oscura mi decepción. Y me levanto, y voy corriendo con el sol, las risas vuelven y tal vez hoy, aprenda otra nueva lección.

Hoy digo no, ya no soporto esta versión, no más migajas, no más dolor, sigo el camino aún sin saber qué me depara la vida, qué cosas nuevas me traerá, que brisas suaves no callaré, que gritos plenos escupiré, qué enojos muchos voy a decir, qué cargas tiro, que vida elijo, qué amor ansio, qué relación, qué abrazos quiero, qué corazón.

Hoy digo no, y es bien adentro contestación, ya no hay nadie afuera que me lo muestre, soy yo Mariela la que lo entiende.

miércoles, 15 de febrero de 2012

Estación: las ganas

Si siento que no me ves, me desganas
si siento que me entendes, te reclamo, te deseo y me embarro
si buscas su sombra en mi, es en vano
si te espero de más, me desangro.

Si las ganas no están, ya no puedo, ni colmar ni esperar el destierro
si no quieres me marcho, con pena, el dolor que hoy siento no es guerra, es agradecer de veras el encuentro, es saber que hoy quiero compartirlo entero.

Es darme cuenta que lo quiero, el amor y el abrazo que esperé ya no es duda
no es bruma, no es ilusión ni la penumbra, despertaste en mi toda bravura, solo que siento tanto el tener que irme, darme vuelta y con un respiro estar alerta, no cerrarme, encontrar ya otros brazos, y te voy a extrañar, lo estoy gritando.

lunes, 13 de febrero de 2012

Estación: me duele

"A veces quisiera que no me doliera,
pero no soy sabia,
qué le voy a hacer..."

Dolor por verte, espera que se vuelve eterna, en los dias que pasan llenos de sol, mi sombra ahuyenta cualquier atisbo de vida...pero me recupero y vuelvo, menos alegre que de costumbre, con un sueño que quedó a medias, con el velo tirado y reboleado al viento.

Y tan cursi ésto, llorar a mares otra vez, desenterrarlos a todos ellos a los que vi una vez, los muertos y los espectros salen de a ratos, cuando te espero sin razón y nunca llegas.

Y creí que esta vez sí, llenas las ganas y el alma, llenos los espacios con compañía, llena la casa con tu risa. Y se esfumó tan rápido, como al principio cuando los dos volamos, arrastrados a la cama sin tiempo ni hora, con besos infinitos que atesoro, los dedos en tu pelo negro, los ojos verdes, el abismo que pusiste sin poder quererme.

Te esperaba, tantos dias fueron los que miraba, en algún transeunte, en alguna esquina. Y te anhelaba, frescos los años, añejas las arrugas, vuelvo y revuelvo en antigua herida, tanto dolor que me adormece, yo sé que pasa...conozco ésto, pero el dolor es casi eterno.

domingo, 12 de febrero de 2012

Estación: dónde me meto

"No esta mal
Ser mi dueño otra vez
Ni temer que el rio sangre y calme
Al contarle mis plegarias

No esta mal
Sumergirme otra vez
Ni temer que el rio sangre y calme
Se bucear en silencio"

Me adueño o te haces dueño, dejando que pase, insalubre todavía.
No está mal volver, de repente a veces, ver y desilusionarme, como niña eterna, pero ya más vieja.

Sangra y duele, se libera y crece.
En constante maduración, va Mariela. Las olas van y vienen, en el inmenso océano de la vida, tranquila y calma, colmada y descansada, para luego ser volcán, que no se apaga. Te cuento ésto porque creo que puedo vomitar si no lo escribo, se me sale a borbotones por la garganta, inmensa es la bola mágica que me atraganta, si el karma no sale de una vez por todas.

Se va y vuelve, tsunamis profundos que me entriztecen, que acontecen y se marchan como en mi sueño. Pero me sumerjo otra vez, en lo más hondo de mis recelos, te veo y me veo en un gran espejo, compañía y soledad es lo que aprendo.

Y me hundo en azules bien hondos, y te busco y te espero en el fondo, pero estas tan lejos que ni te veo, no debo dejarme en este vuelo, seguir a tientas sería un descuido, tan costoso como los que he vivido. Las migajas no me llenan ni por entero, los "a veces" no resuenan y quedan viejos. Tu desgano me mata cada vez más lento, mi aplomo me encierra en cajones muertos.

Y nado, en la inmensidad de mi alma, me equivoco una vez más pero me meto. Me permito golpearme y aún asi intento, me hablo unas cuantas veces y me pierdo, aunque sé que algún día llegará el encuentro.

viernes, 10 de febrero de 2012

Estación: los fuegos no duermen

"Los fuegos duermen" dijo él, que me cruzó en oceanos y magia, que deslumbró mi entierro sin pausa, que me encerró en destierros.

"Los fuegos no duermen" digo yo, que una vez más me aterro, que voy muriendo lento, que la energia falta y me quejo. Ellos se despertaron, esta vez no en comida pero sí en vos y espero que no en vano.

Los fuegos queman, aceleran pasiones y ensueños, me amotinan las risas, se adueñan, y corren tan de prisa como su dueña. Me hablan en susurros, en rollos, murmuran desamores y apuro, me encierran en un muro y no salgo, me abrumo...

Los fuegos me acosan, cuando no los controlo y me rozan, cuando me tensan fuerte y se amontonan, cuando no los vomito y me toman. Los fuegos sueñan con amores eternos y orgasmos infinitos, con abrazos contínuos y delirios.

Y se acerca la huída y me llama, yo voy con toda prisa y salto de la cama, la mochila al hombro para irme, corriendo en mil piernas, no quiero herirme...tanto es el miedo, tanto el deseo, el extrañarte ahora yo no quiero.

Los fuegos me acompañan, no se callan, es una voz intensa la que llama.