Despertar temprano, con sueño a cuestas y cansancio.
Limpiar mi casa, de telarañas viejas y mugres de años.
Limpiarme adentro todavia falta.
Dejar entrar, al hogar profundo.
Quemar papeles, cicatrizar heridas, ahondar en sueños, olvidar otros,
mudarme si ir, venir sin escaparme.
Acompasarme en este enero.
En un martes, algo fresco, como de mar,
como de aquella montaña, de aquel despertar,
donde oleos con palomas me vieron renacer
y el vestido de color se cambió para ser sol
Casamientos, de distantes poetas, que no me vieron
por el bienaventurado deseo de la vida que me abrigó
y que no me dejó, no me dejó partir
a su encuentro,
que desencuentro aguardaba
para ser vacío. Solo sexo.
Broncas
todavia no me toca a mi y pregunto una vez más porqué
porqué sí a él
porqué no viene aún el amor
la sanidad
el abrazo
el calmar de mi sed.
Acompasarme, mimarme un poco
hacer esfuerzo por abrazarme.
un martes de enero
No hay comentarios:
Publicar un comentario