Un viaje, no necesariamente nos transporta a otro lugar geográfico. Muchas veces nos toca "viajar adentro". Es en ese lugar donde no necesitamos ni dinero, ni equipaje, ni comida. Es ahí donde se puede viajar liviano. Es esa travesía la que incluso, puede durar una vida entera.
domingo, 6 de mayo de 2012
Estación: impulsos/enojos
Impulsos, enojos, que no destierro ni despojo, que tiraría por la borda, que hundiría bien profundo, donde no llegue la marea, donde las botellas con deseos se pierdan para siempre...pero vuelven, entre sensaciones de desamparo, desiluciones y mis quejas, las que me aquejan con el frio, ahujerean el alma y me encierran, en soledades constantes, sin medida, me sumerjo en la comida, asoma el miedo de no parar y la huída.
No puedo irme, las mochilas no se cierran, ya no entra lo de antaño, las parejas me persiguen, corro...las encuentro en cada esquina, cada beso es una daga, un misterio, a mi me envuelve el deseo, de lo que no llega, de lo que no tengo, de lo que siento inalcansable, de las constantes derrotas, de lo que aprendo, de lo que quiero y no tengo.
Enojos, en lucha contra no sé quién, ridícula me enfrento con lo que es, no quiero hablar pero lo escucho, en mis adentros, como en susurros, en mi cabeza es constante, entonan de amores los cantantes...y lloro, porque lo quiero ahora mismo, y desespero en amaneceres, que se hacen lentos, pesados, como mi panza y mi boca cuando trago.
Insesante alimento, que no me satisface ni un segundo, que me daño y me acurruco, para quedarme otra vez en soledad y acompañarme con mis sueños, y me despierto y no hay nadie.
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