viernes, 4 de mayo de 2012

Estación: ese lugar

No recuerdo cuándo pero sí el sentido de adentrarme en ese lugar. Sin ningún abrigo, sin equipaje y con muchos viajes sobre mis hombros. Fue un descanso por cierto, de tanto agetreo de tanta corrida, de mucha comida, de mucho descuido. No recuerdo cómo pero ahi me vi, tan niña, tan fresca, serena de a ratos, azul en mis lagos, dueña del espacio sin ningún lugar, todo es más inmenso, vuelo en mil colores y unos cuantos amores que desaparecen, dolores de antaño y algunos aplausos, carreras y méritos que de nada sirven, porque donde voy no hay luces ni sombras, solo un mar eterno donde quiero estar. Cangrejos, sirenas, montañas y velas. Ostras amarillas, pulpos incansables, sables y elefantes que vuelan en par, pájaros tan verdes, flores amorosas, tan lleno de rosas y lleno de sol. Y si voy tan sola, eso no me aqueja pues lo que me deja es todo el cantar. Único refugio, nadie me molesta y si quiero canto y callo si quiero, estoy en silencio, hablo sin parar, doy vueltas al aire y busco un lugar, nadie me presiona, ni siquiera yo, tan dulce descanso, lleno de color. Ese lugar, donde puedo ir, cada vez que busco un instante feliz.

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