Feliz por él, que se parece a un otro yo
que fue ilusión, fue deseo y freno contenido
feliz por él, que es espejo cada vez, que me enseñó a poder
dejar el hábito y crecer
Feliz por él, con la noticia del nacer, quizas solo quería ser yo
pero no fui, igual nació.
Alguna ilusión, unas cuantas me circundan este otoño, todas caídas, rotas, son cien vidrios, que me pinchan de realidad cuando la enfrento. Más no queda opción querida yo, solo el saber que un espejismo vislumbro cada vez, que se derrite asi de fácil, rápido como el agua, suave como ella misma.
Alguna ilusión, algún él que me envuelve con su abrazo, luego se marcha desde mi regazo, me deja sola otra vez, como estoy hoy, deseándote.
Se van yendo todas, una por una. Alegría y desasón, tristeza y madurez, cómo me duele ser mujer. Que dificil resulta al caer, levantarse, empezar otra vez, armar las alas, volar, descender, estrellarme cruda como las brasas, dejar de soñar sueños eternos, lo cotidiano se me hace infierno. Pero a la vez, no tejo espejos que no se ven, me reconforta luego saber, que lo que tengo es lo que ha de ser.
Alguna ilusión, todavía queda por demoler.
Las tengo todas, eso lo sé. Se caerán, no se harán piel.
También lo sé, eso lo sé.
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