lunes, 20 de agosto de 2012

“Todos tus ancestros están ahí, en tus ojos, en tu pelo, en todo, tú no estás solo aquí, no hay modo que estés solo aquí. El único modo es estar conectado a un eslabón. Cada célula de tu cuerpo viene de tus ancestros, de una larga tradición” La percepción de ésto mismo se hace presente en el viaje corto y en largo de la consciencia, a veces me pregunto si leo en locuras, si lo analizo y de verdad lo siento, a veces me siento fuera de la cordura, tambaleo, pero es tan fuerte que por otro lado creo. Puedo verlo, cuando el velo se corre y aparecen las lunas de mi vida, abuelas, madres, hermanas, algunas mujeres de la manada...te veo sentada, tan pinchuda como yo, con tu parte oscura dando vueltas por más que estes rodeada de luz, de sol y de cariño, no sé si presientes que hay algo más que eso, que los opuestos se presentan todo el tiempo, casi en el mismo momento, el juego de luz y sombra nos va siguiendo, el resplandor del dia se apaga con la noche, pero ahi conviven los dos, como amigos en la naturaleza, a veces como enemigos en nuestra humilde psiquis, con suerte algo integrados con el paso de los años, luego de un arduo trabajo, que no termina... Y te veo ahi, sentada frente a una historia fantástica que cuenta la tele, entre chismes de revistas, algunos ciertos, romances de almidón que no despiertan el alma de casi nadie, solo de aquellas personas que no viven su vida, que se caen antes de dar el paso. Tus débiles músculos se han dejado estar, tu alegria se disipa en cada NO, tu mente te aniquila en cada escalón. Aún asi me despiertas la ternura de los niños viejos, con tu pelo de algodón tan parecido a como lo tendré en algunos años. Y me enfrentas al dia en que llegue a ser grande, espero estar viva del corazón, con el alma tranquila y llena de sol. Con todo eso te quiero, son mis ancestros de los que aprendo.

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