Un viaje, no necesariamente nos transporta a otro lugar geográfico. Muchas veces nos toca "viajar adentro". Es en ese lugar donde no necesitamos ni dinero, ni equipaje, ni comida. Es ahí donde se puede viajar liviano. Es esa travesía la que incluso, puede durar una vida entera.
miércoles, 11 de julio de 2012
Estación: adentro
La vida llama.
Ya es hora de volver, sin correr y a paso lento etiquetar la mochila y remontar vuelo, ha sido un tiempo hermoso, de jubilo interno, despierto, motivado, creativo, cuidado. El hogar me ha abrigado, inmenso alivio del ruidoso afuera, de las noticias, de las guerras, tibios atardeceres he observado, pintando entera, mi mundo que amo.
La vida llama y el despertar es intenso, se siente adentro algo muy raro, es una mezcla de temor y entusiasmo, que a veces no sale en palabras pero ocurre sin buscarlo, sin hacer fuerza ni a contramano.
La vida llama y un niño en el vientre llora en su madre, mi hermana. La vida tiene mucho de balanza, muerte y nacimiento, casi todo en el mismo momento, cae y vuelve, se sumerje y emerge de las profundidades del oceano, para dejar salir la niebla, el desacierto, el amor pleno, el encierro, algunos colores, amuletos, olores nuevos, versos sabrosos y algo abierto.
Vos no sabes cómo agradezco, todo este tiempo, esta retirada, esta pureza, esta calma, esta limpieza.
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