Un viaje, no necesariamente nos transporta a otro lugar geográfico. Muchas veces nos toca "viajar adentro". Es en ese lugar donde no necesitamos ni dinero, ni equipaje, ni comida. Es ahí donde se puede viajar liviano. Es esa travesía la que incluso, puede durar una vida entera.
miércoles, 31 de octubre de 2012
Estaciòn: paciencia parte 2
"y llegò el tren. y el niño se mostraba tan feliz..."
Despuès de mi ùltima estaciòn, lleguè a otra, parecìa ser que la virtud que no tengo y se habia desplegado aunque sea por un breve momento habia dado sus frutos, eso creì, despuès de las miradas y el primer beso, despuès de otras tantas miradas, charlas y màs besos, de tanta felicidad, de emociòn, conexiòn primero virtual, despuès personal...
Serà que todo dura tan solo un breve instante? serà que quizas la felicidad es eso, solo dura dos dias y se desvanece, ràpido como llegò no permanece? Vueltas parecidas de la espiral de mi vida, impulsos errados, corridas frenèticas, deseo intenso...aunque esta vez creì que no era igual, èl digo, que èl era diferente.
Y ha desaparecido.
domingo, 14 de octubre de 2012
Estación: paciencia en el tren
Justo detrás mio, esperando el tren, una mamá charlaba con su hijo de dos años: "hijo, el tren ya viene. Vos sabes lo que es la paciencia?. Es saber esperar, disfrutando el momento". El nene la miró con una sonrisa enorme. Justo detrás mio...
Pensé por un momento en esas extrañas causalidades que anidan en el infinito espacio, como cuando pequeños destellos se hacen presente sin llamada alguna en infimos instantes, sencillos, cálidos, como regazos de madres de todo el universo. Sentí que era para mi, que otra madre me lo repetía...paciencia.
Justo cuando más la necesito, justo en el momento donde no la encuentro, justo cuando la comida me aterra otra vez, justo cuando mi oscuridad ya hecha luz retorna en vuelo, justo detrás de mi, justo cuando me encierro.
Y miré a mi madre, a mi hermana ya casi madre, me miré las ganas, y miré a miles de mujeres que la tienen y que siguen solas, solas como yo, sin paciencia. Y por un rato me callé, como queriendo guardar esas palabras, los ojos de aquel hijo que apoyado en su mamá se dormía, tan apasible, tan diferente a mi en estos dias.
Y por un rato me tranquilicé, como si el agua y el tiempo se apoderaran de mi, pero detenidos, por un rato dejé de esperar que algo ocurriera, que aparecieras en alguna esquina, que me quisieras. Por un rato me quedé observando lo que sucedía...hasta que casi sin esperar llegó el tren, la paciencia no habia sido en vano. Y la alegria del niño era tan inmensa.
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